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martes, 27 de septiembre de 2011

O t r o s   g r i t o s
Un brillante drama, valiente y necesario,
que presenta a seis mujeres que
“El grito de Alcorta” dejó viudas,
y que en la escena recobran
sus voces olvidadas por la historia


El “grito de Alcorta” fue una rebelión de los pequeños y medianos arrendatarios de tierras cosechables que, en 1912, buscaba reivindicar la rebaja general de los arrendamientos y aparcerías; entregar en las aparcerías el producto en parva como salga; y que los contratos fueran por un plazo mínimo de cuatro años.  Comenzó en el sur de la provincia de Santa Fe, y pronto se extendió por toda la zona pampeana.  En esos tiempos, los campesinos, europeos en su mayoría, arrendaban el ochenta por ciento de las tierras que cultivaban (actualmente la situación no ha variado mucho, ya que el setenta por ciento continúa arrendando los campos de cultivo).  La clase dirigente, a la que los arrendatarios debían rendirle tributo a través de contratos leoninos que los habilitaba a explotar a los agricultores,  buscó reprimir esta rebelión. Por supuesto, hubo muertos, aunque la cantidad no fue determinada.  Y quedaron las mujeres solas, mujeres que hasta ahora no han tenido una voz, y Otros gritos las rescata de ese olvido.


Las seis son mujeres diferentes, vienen de diversos mundos, pero las aúna el vacío dejado por sus hombres que salieron a luchar por sus derechos en pos de un destino mejor.  La excelente dirección de Paula Etchebehere arma un tejido con los seis monólogos que tienen una muy potente fuerza dramática.  Si bien estamos frente a seis valerosas mujeres solas, en ningún momento aparecen aisladas en escena, siempre lo hacen bajo el común denominador de la fuerza que adquieren a raíz de su desgracia.  Los hombres luchaban contra el sistema, ellas contra la soledad. 


Las seis actrices presentan sus monólogos con una fuerza y una entrega absoluta, arrancan sus voces desde lo más recóndito de sus entrañas y se mueven sobre un escenario totalmente desprovisto, lo que hace que sus presencias y sus relatos lleven a la audiencia a ponerle forma a esa escenografía tan ausente como la vastedad de la pampa. La directora consiguió que su elenco de lo mejor de sí para recrear ese universo infinitamente verde y llano de aquel tiempo. Los movimientos de las actrices, su modulación, sus gestos, van marcando la idiosincrasia de cada una de ellas y, a través de la fuerza que emana de la simpleza de la palabra, durante los setenta y cinco minutos que dura el drama, van transformándose en muchas mujeres solas que nunca llegaran a tener una voz.
Silvia Trawier - Romina Michelizzi - Paula Etchebehere - María Forni - María Rosa Pfeiffer -
Maia Francia
Las acompañan un vestuario que habla por sí sólo, diseñado por María Valeria Tuozzo, y el preciso diseño de luces de Magali Acha que constantemente agudiza toda la escena. Y, por supuesto, todos estos hilos se mueven bajo la talentosa mano de una dirección medida pero llena de creatividad, sobre todo en lo visual. En medio de este vacío desbordante, las actrices se lucen en sus diferentes roles desplegando una fiesta de talento.  Romina Michelizzi es la que está muerta, Raquel Albéniz es la que sueña con tener un caballo, María Rosa Pfeiffer no puede olvidar que alguna vez mató a un indio, María Forni es la esteril que sueña con poder tener un hijo, Silvia Trawier, interpreta a la que se le murió una muchacha, y Maia Francia, se destaca en el rol de la que reniega de esa soledad y piensa en irse. Todas ellas conforman un brillante elenco en el que no hay altibajos, todas se destacan por igual en su entrega total a Otros gritos. Las autoras, María Rosa Pfeiffer, Laura Coton y Patricia Suárez han concebido un texto que no hace concesiones a la historia, crudo, realista, con una admirable carga de elementos poéticos y, sobre todo, un sentido de unidad que no se alcanza fácilmente en obras colaborativas.  
Laura Coton - Patricia Suárez - María Rosa Pfeiffer
Una obra valiente que nos transporta a rincones de nuestra historia que hasta nuestros días han sido ignorados.  Otros gritos, además de ser un drama admirable desde todo punto de vista, es la recuperación de esas voces campesinas silenciadas que hasta hoy muchos siguen sin querer escuchar. 
Paula Etchebehere (Directora)

 Otros gritos

Seis mujeres… vidas que se cruzan atravesadas por un grito de rebelión.
La revuelta campesina construye partes de la historia
.

Sinopsis:
El grito de rebelión proclamado en Alcorta, provincia de Santa Fe, el 25 de junio de 1912, fue el comienzo de la huelga agraria. Fue una de las luchas gremiales que, junto a la de los obreros de “La Forestal” y los mártires de la Patagonia, constituye un verdadero hito en las reivindicaciones laborales de los argentinos, en la que un grupo de campesinos inmigrantes, con el apoyo de algunos comerciantes de la zona, decide pelear por sus derechos.

En algunos lugares, la huelga iniciada por los agricultores de Alcorta alcanzó una duración de tres meses, habiéndose plegado a ella alrededor de 100.000 agricultores de la pampa argentina.

Las mujeres que colonizaron el campo, a la par de sus hombres, tuvieron un protagonismo silencioso en este grito. Quedaron a cargo de los campos, mientras los hombres estaban ausentes.


“Otros gritos” intenta una aproximación a diversas situaciones femeninas en esas circunstancias.

Ficha artística:
La que se quería ir: Maia Francia,
La que mató a un indio: María Rosa Pfeiffer,
La que quería un caballo: Raquel Albéniz,
La que no podía concebir: María Forni,
La que se le murió una muchacha: Silvia Trawier,
La que está muerta: Romina Michelizzi

Ficha Técnica:
Autoras: María Rosa Pfeiffer, Laura Coton y Patricia Suárez
 Dirección general y puesta en escena: Paula Etchebehere
Asesoramiento en dirección de actores: Raquel Albéniz
Asistencia de dirección: Daniela Martínez
Asistencia técnica: Leilen Araudo
Vestuario: María Valeria Tuozzo
Diseño de luces: Magali Acha
Asesoramiento vocal: Fernanda Lavía
Tema original de apertura y cierre: Lautaro Cottet
Fotografía original: Alejandra López.
Trailer de prensa: Javier Olivera, Fito Pochat
Prensa: Ayni Comunicación

Teatro del Pueblo – Sala Teatro Abierto
Av. Roque Sáenz Peña 943
Por teléfono al 4326-3606
Entradas: $50; Estudiantes y jubilados: $25
Duración de la obra: 75 min
Este espectáculo cuenta con el apoyo del
Fondo Nacional de las Artes y Proteatro

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martes, 26 de octubre de 2010

Enmudecer la lluvia
Admirable debut autoral de Guillermo Forchino


El dolor por la pérdida no tiene límites ni hace diferencias de ninguna índole, ni de edad, de posición económica, social, o sexo.  La ausencia del ser amado provoca  preguntas que son un común denominador para todo ser humano: ¿cómo sigue la vida después de ese vacío? ¿cómo pueden enfrentarse dos seres que han estado enamorados de la misma persona? Estos son los planteos básicos con los que Guillermo Forchino (22) nos enfrenta en su ópera prima, Enmudecer la lluvia.

En apariencia, la trama es simple pero, a la vez, la situación que nos presenta Forchino es, en realidad, intensamente compleja.  La escena se desarrolla en la habitación de un departamento en el que todo está empacado para una mudanza inminente.  Un joven, Marcos, revisa cajas que están apiladas.  Por momentos se escucha caer la lluvia detrás de una ventana.  Los muebles están cubiertos con telas blancas.  De pronto irrumpe una mujer madura, Julia (Liliana Capuro).  El intercambio inicial entre ambos deja en claro que entre ellos existe una situación confusa, quizá algún tipo de relación que acaba de terminar, o que nunca empezó.  Discuten por posesiones, por ver quién de los dos se quedará con unas piedras preciosas cuyo valor no reside en lo económico, sino en lo que simbolizan para cada uno de ellos.

En su texto, Guillermo Forchino ha sabido manejar los hilos hábilmente para mantener la incógnita de la real situación que se desarrolla en la escena.  El nudo dramático va mucho más allá de la mera discusión por objetos materiales o, más aún, de la posesión de ese ser ausente que es el verdadero objeto de deseo del que buscan apropiarse para sí estos dos personajes. Son dos visiones opuestas del amor, la de Marcos, auténtica, inocente, espontánea, que colisiona constantemente con la de Julia, cargada de resentimiento, despecho, incomprensión, vergüenza y angustia. Ambos intentan llevar adelante su duelo, pero lo hacen por diferentes caminos, los dos son honestos, pero su modo de expresión es lo que los diferencia.  Cuando todo parece perdido, sólo subsiste la honestidad de quien se anima a enfrentar y quebrar todos los cánones sociales sin importarle las consecuencias de su acto.

Además de la dramaturgia y la dirección, Guillermo Forchino hace una excelente interpretación de Marcos, medido, a veces sarcástico, pero en todo momento cargado de una expresión en la que se combinan la nostalgia por el amor perdido y un desafío ante la situación que intenta arrebatarle todo derecho a la memoria. Además, debemos destacar que Forchino, (debido a un imponderable surgido sobre la marcha) subió a escena con un corto tiempo de ensayo. Liliana Capuro compone una convincente señora despechada, cargada de todos los tics de la clase media, desde su ropa hasta sus giros y gestos.

La escenografía de Micaela Mirabile, en la que el orden y la pulcritud de líneas tienen una clara función complementaria, es muy acertada y hace un excelente uso de los colores y la distribución del espacio escénico.

Las transiciones están marcadas por composiciones musicales originales— compuestas por Gastón Taylor, un verdadero logro—que acompañan el derrumbe de los argumentos, mientras la lluvia no deja de caer.        

Enmudecer la lluvia, de Guillermo Forchino, es un poderoso drama contemporáneo que tiene el poder de sacudir a la audiencia a través de una serie de revelaciones que no dejan de atrapar en cada escena. Durante cincuenta minutos, Marcos y Julia esgrimen convincentemente sus argumentos para defender lo que creen suyo.  El inesperado final encierra una revelación que realmente sorprende y conmueve.

© Osvaldo Sabino, Buenos Aires, octubre 2010
Ficha Artística:
Actores: Liliana Capuro y Guillermo Forchino
Dirección y Dramaturgia: Guillermo Forchino
Música original: Gastón Taylor

Ficha técnica:
Fotografía: Paula Meizoso
Diseño de Maquillaje: Lena Bianco
Realización de diseño gráfico: Daniel Perez
Realización de escenografía y utilería: Micaela Mirabile
Prensa: Ayni Comunicación
Asistencia Artística: Julián Arenas
Producción Ejecutiva: Raúl S. Algán