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miércoles, 5 de enero de 2011

DESTRAVARTE 2010: 2do Encuentro de arte trans de Buenos Aires
MISILES CONTRA LA DISCRIMINACIÓN
Por Jorge Paolantonio, de la redacción de Z 



Destravarte en su versión 2010 tuvo-con obras dirigidas por Martín Marcou y Osvaldo Sabino-un  excepcional cierre en lo que hace a la actividad teatral dentro de la exitosa muestra que se desarrolló entre el 13 y el 15  del corriente en predios de nuestro Centro Cultural  Caras y Caretas, bajo la coordinación de  Mosquito Sancineto.

Hablar de transgénero en teatro es internarse en una zona donde la discriminación y el prejuicio deben borrase aún cuando ambas sean motores de una conflictiva que trasciende la posmodernidad y tanto otro rótulo. Esta complejidad surge para instalarse cada vez con más fuerza en los escenarios del mundo ya que, más allá del hecho teatral en sí, [nos] ayuda a reflexionar y entender sobre cuestiones que por centurias y hasta hace poco eran parte de lo acallado por ley, dicho en voz baja en las familias, desdeñado por las elites de la moralina fascistoide, castigado con la muerte y obliterado por los fundamentalismos religiosos, y blanco de artillería de todo tipo y de cuanto medio se propusiese versar bien o mal, con morbo o sin él, sobre la temática.
Martín Marcou

Quiero pasar una tarde con Franco, escrita y conducida por el joven Martín Marcou, exhibe un desfile de creaturas neuróticas cuya inestabilidad física y psíquica no logra desbaratar las raíces fuertes de un enamoramiento bien plantado. Valentino [Marco Gianoli] invita a merendar a Franco [Hernán Lettini] y, consciente o no, pone sobre la mesa un ‘pack’ que incluye algo más que una variedad agridulce de galletitas. Tras un imperdible diálogo sobre las mismas, se corporizan personajes que, con inteligencia, el autor-director utiliza para tejer una conflictiva que ilustra y pondera sobre el amor y sus circunstancias mediatas e inmediatas. El aire romántico sobrevuela una colección de diálogos infernales y atrapa al público que suspira por un final que llega y rescata la idea de felicidad.  El elenco luce parejo y las verosímiles actuaciones de Gianoli y Lettini  aunadas a la versatilidad de Puchi Labaronnie [en el rol de la madre de Valentino] subrayan la calidad de un texto con altibajos en la dramaturgia pero efectivo en cuanto a su función primordial: entretener y reflexionar sobre hechos que, afortunadamente, han dejado de ser tabú.   


Presxs de la Vida [con ‘x’ ya que no marca género] es una serie de monólogos articulada por el reconocido Osvaldo Sabino sobre idea de Daniela Ruiz. Cinco transexuales en situación de cárcel desfilan sus historias frente a una platea que va de la risa a la emoción con la misma frecuencia que las creaturas escénicas narran superficie y estratos de su problemática individual. La cotidianeidad de estos seres en prisión pasa a un segundo plano en tanto cada uno despliega el meollo de sus historias. Estas parecen  tomadas de una antología de clisés del amarillismo y, sin embargo, son historias reales de vida donde el género y la resistencia brillan con una luz que se revela especialmente en el conjunto. La ambición, la pasión enfermiza, la xenofobia, la envidia, la competencia desleal, el desamor, el abandono, la soledad, el transcurso del tiempo: todo ello pasa por lo dicho en escena donde un cierto quietismo permite una escucha efectiva. 
 Osvaldo Sabino
 El director vehiculiza sin efectismo ni afectación  la narración de sus ‘presxs’: Lucía Escobar, Paula Polo, Belén Ponce, Sayuri Salazar y Delfina Bianco; en consecuencia, la línea dramática fluye con el impacto oportuno y la emoción puntual. Una obra reveladora en la que la lucidez de Osvaldo Sabino dispara certeramente contra la discriminación y el oscurantismo.

Belén Ponce-Delfina Bianco-Sayuri Salazar-Lucía Escobar-Paula Polo





miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL PEQUEÑO MARCOU ILUSTRADO DE LA FAMILIA ARGENTINA

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Con QUIERO PASAR UNA TARDE CON FRANCO
una vez más, el joven Martín Marcou (32), 
al frente de su compañía, Teatro Crudo,  
vuelve a sorprendernos desde la dramaturgia y la dirección.
 

Desde el momento mismo cuando uno se ubica en la platea, comienza a interiorizarse de lo que sucede en el escenario.  Allí se ve a dos jóvenes sentados frente a una mesa conversando amigablemente.  La charla, inicialmente inaudible para la audiencia, va tomando cuerpo hasta que nos enteramos que están discutiendo acerca de cosas simples como el nombre de las galletitas que comen, o si debe decirse “masita” o “galletita”. La escena es cotidiana y, en su superficie, totalmente simple, aún cuando pronto notamos el juego de seducción que se desarrolla entre los dos personajes—que Marco Gianoli y Hernán Lentini interpretan con destreza incorporándole una inusual naturalidad.  Esto hace que, desde antes de comenzar la acción, el espectador se sienta cómplice de la pareja.

Por supuesto, el conflicto surge ante la aparición de la familia de Valentín.  Pero no es lo que el espectador espera.  No existe una “culpa” a causa de la orientación sexual.  Muy por el contrario, Marcou nos presenta una grupo de familia en el que sólo advertimos un leve rastro de homofobia en el hermano mayor, “El Beto” (Eugenio Davide).  En cambio, la madre, Marcela—un personaje en el que se destacan por igual tanto Puchi Labaronnie como  Marcela Groppa—Fabiola, la hermana deforme y algo retardada que es vapuleada por todos—un rol difícil que Rosario Sabarrena sostiene sin decaer en ningún momento—y Gastón—Pedro Agollía—el primo gay “plumífero” que siempre tiene algo que acotar, se enfocan en otro tipo de obsesiones que nada tienen que ver con la sexualidad.

El joven autor/director, Martín Marcou, ya había desplegado su gran habilidad en el manejo del diálogo en obras anteriores (Tortitas de manteca, Lame Vulva, Brillosa, Rancho Blanco, entre otras), pero es en Quiero pasar la tarde con Franco, donde alcanza su más completa madurez.  Esto lo logra desorientando al espectador que, a medida que va desarrollándose la trama, comprende que no está ante una familia disfuncional, ni tampoco frente a una historia de amor homosexual, sino a una realidad cotidiana contemporánea.  Toda la neurosis de los personajes está presentada con tanta naturalidad que logra, fácilmente, que cada uno de nosotros nos identifiquemos con el mundo de esta familia y su visitante, Franco.

Debemos destacar que los demás elementos, el uso del espacio, el vestuario, las luces, la coreografía escénica, y la escenografía, están tan bien logrados que encajan perfectamente en esta puesta tan inteligente de Marcou.


Quiero pasar una tarde con Franco, es un claro ejemplo de los excelentes valores que pueden sorprendernos gratamente en la cartelera de “teatro alternativo” actual.

 Viernes, 23hs.
Entrada general $35
Descuento para estudiantes y jubilados  $25 -
PROMOCIONES ESPECIALES a $25 en martinmarcou@hotmail.com
Teatro LA TERTULIA, Gallo 826 - Abasto, Cap. Fed.
Reservas al 6327-0303 - www.latertulia.on.to

                           © Osvaldo Sabino para PRESSENTA.COM.AR - Buenos Aires, Agosto 2010.