martes, 27 de septiembre de 2011

O t r o s   g r i t o s
Un brillante drama, valiente y necesario,
que presenta a seis mujeres que
“El grito de Alcorta” dejó viudas,
y que en la escena recobran
sus voces olvidadas por la historia


El “grito de Alcorta” fue una rebelión de los pequeños y medianos arrendatarios de tierras cosechables que, en 1912, buscaba reivindicar la rebaja general de los arrendamientos y aparcerías; entregar en las aparcerías el producto en parva como salga; y que los contratos fueran por un plazo mínimo de cuatro años.  Comenzó en el sur de la provincia de Santa Fe, y pronto se extendió por toda la zona pampeana.  En esos tiempos, los campesinos, europeos en su mayoría, arrendaban el ochenta por ciento de las tierras que cultivaban (actualmente la situación no ha variado mucho, ya que el setenta por ciento continúa arrendando los campos de cultivo).  La clase dirigente, a la que los arrendatarios debían rendirle tributo a través de contratos leoninos que los habilitaba a explotar a los agricultores,  buscó reprimir esta rebelión. Por supuesto, hubo muertos, aunque la cantidad no fue determinada.  Y quedaron las mujeres solas, mujeres que hasta ahora no han tenido una voz, y Otros gritos las rescata de ese olvido.


Las seis son mujeres diferentes, vienen de diversos mundos, pero las aúna el vacío dejado por sus hombres que salieron a luchar por sus derechos en pos de un destino mejor.  La excelente dirección de Paula Etchebehere arma un tejido con los seis monólogos que tienen una muy potente fuerza dramática.  Si bien estamos frente a seis valerosas mujeres solas, en ningún momento aparecen aisladas en escena, siempre lo hacen bajo el común denominador de la fuerza que adquieren a raíz de su desgracia.  Los hombres luchaban contra el sistema, ellas contra la soledad. 


Las seis actrices presentan sus monólogos con una fuerza y una entrega absoluta, arrancan sus voces desde lo más recóndito de sus entrañas y se mueven sobre un escenario totalmente desprovisto, lo que hace que sus presencias y sus relatos lleven a la audiencia a ponerle forma a esa escenografía tan ausente como la vastedad de la pampa. La directora consiguió que su elenco de lo mejor de sí para recrear ese universo infinitamente verde y llano de aquel tiempo. Los movimientos de las actrices, su modulación, sus gestos, van marcando la idiosincrasia de cada una de ellas y, a través de la fuerza que emana de la simpleza de la palabra, durante los setenta y cinco minutos que dura el drama, van transformándose en muchas mujeres solas que nunca llegaran a tener una voz.
Silvia Trawier - Romina Michelizzi - Paula Etchebehere - María Forni - María Rosa Pfeiffer -
Maia Francia
Las acompañan un vestuario que habla por sí sólo, diseñado por María Valeria Tuozzo, y el preciso diseño de luces de Magali Acha que constantemente agudiza toda la escena. Y, por supuesto, todos estos hilos se mueven bajo la talentosa mano de una dirección medida pero llena de creatividad, sobre todo en lo visual. En medio de este vacío desbordante, las actrices se lucen en sus diferentes roles desplegando una fiesta de talento.  Romina Michelizzi es la que está muerta, Raquel Albéniz es la que sueña con tener un caballo, María Rosa Pfeiffer no puede olvidar que alguna vez mató a un indio, María Forni es la esteril que sueña con poder tener un hijo, Silvia Trawier, interpreta a la que se le murió una muchacha, y Maia Francia, se destaca en el rol de la que reniega de esa soledad y piensa en irse. Todas ellas conforman un brillante elenco en el que no hay altibajos, todas se destacan por igual en su entrega total a Otros gritos. Las autoras, María Rosa Pfeiffer, Laura Coton y Patricia Suárez han concebido un texto que no hace concesiones a la historia, crudo, realista, con una admirable carga de elementos poéticos y, sobre todo, un sentido de unidad que no se alcanza fácilmente en obras colaborativas.  
Laura Coton - Patricia Suárez - María Rosa Pfeiffer
Una obra valiente que nos transporta a rincones de nuestra historia que hasta nuestros días han sido ignorados.  Otros gritos, además de ser un drama admirable desde todo punto de vista, es la recuperación de esas voces campesinas silenciadas que hasta hoy muchos siguen sin querer escuchar. 
Paula Etchebehere (Directora)

 Otros gritos

Seis mujeres… vidas que se cruzan atravesadas por un grito de rebelión.
La revuelta campesina construye partes de la historia
.

Sinopsis:
El grito de rebelión proclamado en Alcorta, provincia de Santa Fe, el 25 de junio de 1912, fue el comienzo de la huelga agraria. Fue una de las luchas gremiales que, junto a la de los obreros de “La Forestal” y los mártires de la Patagonia, constituye un verdadero hito en las reivindicaciones laborales de los argentinos, en la que un grupo de campesinos inmigrantes, con el apoyo de algunos comerciantes de la zona, decide pelear por sus derechos.

En algunos lugares, la huelga iniciada por los agricultores de Alcorta alcanzó una duración de tres meses, habiéndose plegado a ella alrededor de 100.000 agricultores de la pampa argentina.

Las mujeres que colonizaron el campo, a la par de sus hombres, tuvieron un protagonismo silencioso en este grito. Quedaron a cargo de los campos, mientras los hombres estaban ausentes.


“Otros gritos” intenta una aproximación a diversas situaciones femeninas en esas circunstancias.

Ficha artística:
La que se quería ir: Maia Francia,
La que mató a un indio: María Rosa Pfeiffer,
La que quería un caballo: Raquel Albéniz,
La que no podía concebir: María Forni,
La que se le murió una muchacha: Silvia Trawier,
La que está muerta: Romina Michelizzi

Ficha Técnica:
Autoras: María Rosa Pfeiffer, Laura Coton y Patricia Suárez
 Dirección general y puesta en escena: Paula Etchebehere
Asesoramiento en dirección de actores: Raquel Albéniz
Asistencia de dirección: Daniela Martínez
Asistencia técnica: Leilen Araudo
Vestuario: María Valeria Tuozzo
Diseño de luces: Magali Acha
Asesoramiento vocal: Fernanda Lavía
Tema original de apertura y cierre: Lautaro Cottet
Fotografía original: Alejandra López.
Trailer de prensa: Javier Olivera, Fito Pochat
Prensa: Ayni Comunicación

Teatro del Pueblo – Sala Teatro Abierto
Av. Roque Sáenz Peña 943
Por teléfono al 4326-3606
Entradas: $50; Estudiantes y jubilados: $25
Duración de la obra: 75 min
Este espectáculo cuenta con el apoyo del
Fondo Nacional de las Artes y Proteatro

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miércoles, 24 de agosto de 2011


OW(Oscar Wilde)
Julio Ordano y un impecable elenco,
consiguen una creación memorable que desafía con éxito a la sociedad victoriana


Enfrentar la tarea de hacer un montaje basado en la tragedia de Oscar Wilde, es un verdadero desafío del que no todos los dramaturgos y directores han logrado salir victoriosos, y muchos pasaron con más  pena que gloria.  Este no es el caso de Julio Ordano y un impecable elenco que, en conjunto, consiguen una creación memorable.

Enrique Dacal-Edgardo Moreira-Hernán Vázquez.Julio Ordano
Nilda Raggi-Enrique Papatino-Roberto Ponce
El dramaturgo y director optó por recrear el juicio en el que se condenó a Wilde a causa de su conducta homosexual.  Para esto, la corte que lo condenó y lo destruyó, los mismos individuos que hasta poco tiempo antes habían lo aclamado, utilizaron, entre otros elementos, sus escritos, poéticos, narrativos y teatrales, y su correspondencia personal.  Todo esto agravado por la vida de apariencias impuesta dentro de aquella sociedad victoriana desbordante de hipocresía que en OW queda desenmascarada. Ordano enfrenta esta situación valiéndose de la misma agudeza verbal característica de Oscar Wilde quien, en dicho juicio, tenía como único apoyo a un endeble abogado defensor sin demasiados recursos para enfrentar a un fiscal y a un juez de doble personalidad, y a una serie de testigos de más que dudosa moral.  

Hernán Vázquez-Enrique Papatino
Uno de los más poderosos atractivos de la pieza, reside en la reiteración de la lectura de cartas intercambiadas entre Wilde y varios de los personajes que lo rodeaban antes de ser acusado.  Con ellas—actuadas por los personajes mismos—Ordano va hilvanando la historia previa que desembocó en el escandaloso proceso, y también le sirven para expresar la conciencia colectiva de una época.  Los actores van transformando sus personajes por medio de tan sólo algunos pequeños detalles (ropa, gestos, voces), con lo que dan una absoluta credibilidad a las mutaciones. Enrique Papatino compone un perfecto Oscar Wilde, que tiene todos los tics propios del refinamiento finisecular inglés de su clase social, pero que en ningún momento cae en el afeminamiento.  En él, todos los detalles están cuidados meticulosamente, aún la posición de sus pies cuando está sentado, las inflexiones de voz, los movimientos de sus manos, todo nos hace sentir ante una exacta personificación del poeta—probablemente la mejor que he visto. Su actuación conmueve en todo momento sin presentar ningún altibajo que saque al espectador de la magia que emana de su personaje al que nunca vemos como alguien débil, sino un ser absolutamente fiel a sus convicciones y su filosofía de vida.   
Enrique Papatino
 Lo acompaña un excelente elenco en el que Enrique Decal personifica a un fiscal implacable que emite juicios que ni el mismo los cree pero que son la representación viva de esa sociedad tan represiva de la cual aún nos quedan muchos resabios y, de este modo, le otorga gran actualidad al drama.  También juega el rol del amigo más amanerado del dramaturgo inglés, logrando un contraste impecable.  Roberto Ponce, compone un endeble abogado defensor cuya figura crece enormemente al presentar su alegato final.  Nilda Raggi y Hernán Vázquez, tienen varios roles a su cargo, y se desenvuelven con toda naturalidad interpretando cada uno de ellos con aplomo y soltura.   

Edgardo Moreira-Enrique Decal-Hernán Vázquez-Roberto Ponce
Y el reconocido Edgardo Moreira, despliega su inagotable caudal de recursos escénicos creando un juez cargado de ambivalencias, en su persona y frente al caso, justo pero funcionario de una sociedad injusta, homofóbico, aunque por momentos poco convencido de que “ese amor que no osa ser nombrado” sea un delito tan terrible.  Sus expresiones, gestos, movimientos, todo es parte integral de un personaje lleno de una clara incertidumbre ante un rol que no está alejado de muchos contemporáneos para quienes lo “diferente” es sinónimo de “peligroso”.

Edgardo Moreira
La escenografía y el vestuario diseñados por Alberto Bellatti, contribuyen al sentido atemporal del drama de Ordano. Con elementos mínimos pero contundentes, consigue ubicar la escena tanto en su período como en la universalidad que trasmite el texto. 


Julio Ordano, en sus dos roles de dramaturgo y director, logra imprimirle a OW un compás que no decae en ningún momento, que crece sin estridencias, con un perfecto balance que sólo puede lograrse con una firme dirección, un texto brillante, y un equipo de actores de primera línea.  
Julio Ordano
 © Osvaldo Sabino, agosto de 2011


Sinopsis
O W comienza por el final del juicio en el que Wilde es declarado culpable por sus relaciones homosexuales. Se cuelan algunas pinceladas del pasado y del futuro con la irrupción de personajes que van desde la madre hasta desarrapados que viven en las calles, funcionarios, linyeras, jóvenes delincuentes, damas de la sociedad, y otros.
Se va luego al comienzo del juicio, donde se percibe en las conductas de Oscar y su defensor la confianza de que sólo se trata de un trámite por el que hay que pasar. Los diálogos que surgen de los interrogatorios son brillantes, divertidos e inteligentes.
Escenas a que aluden los funcionarios aparecen dramáticamente interrumpiendo y circunstanciando el desarrollo del juicio. Otros momentos, que se transforman en hechos, son apariciones que nacen de la mente del acusado: fantasmas, deseos o pesadillas.
El trámite avanza y poco a poco se van cerrando las vías de escape. El desempeño de Wilde va modificándose y pasando por los diversos estados a que lo conducen interrogatorios a veces insolentes, a veces crueles, pero siempre hábiles. Y se suceden las escenas que los mismos generan y evocan.
Sus amigos intentan eludir el desenlace a que, perciben, conducirá irremisiblemente el juicio, incluso apelando a la fuga. Pero Wilde rechaza la opción. Asistimos a escenas en los muelles, en la cárcel y en la habitación del hotel de Paris, en el que Wilde muere. Volvemos al juicio, a los alegatos y a la condena. En una imaginaria escena final, Wilde, no renuncia a su ser esencial.
¿Fue el juicio el último acto de una vida revolucionaria capaz de hacerse literatura? ¿Una apuesta más por desarmar la hipocresía? ¿Fracasar a lo grande? En palabras de su nieto: “Cuando mandaron a mi abuelo a la cárcel por quebrantar la ley, también privaron a la sociedad de un rebelde”.


Ficha artística:
Enrique Papatino
Enrique Dacal
Edgardo Moreira
Roberto Ponce
Nilda Raggi
Hernán Vazquez

Ficha Técnica:
Dramaturgia: Julio Ordano
Vestuario y Escenografía: Alberto Bellatti
Música original: Sergio Vainikoff
Asistencia de dirección: Anabel Ferreyra, Florencia Rodríguez Zorrilla
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Dirección: Julio Ordano
Duración: 80 minutos

ACTOR’S STUDIO TEATRO
Díaz Vélez 3842
Capital Federal - Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4983-9883
Entrada: $ 40,00 y $ 20,00 - Sábado - 19:00 hs – Hasta el 27/11/2011
Domingo - 19:00 hs - Del 21/08/2011 al 27/11/2011

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jueves, 11 de agosto de 2011

D e s m e s u r a
un exceso de talentos que, 
después de triunfar en España, 
aterrizó en Buenos Aires de la mano de 
Darío Cortés


 
Manuel y Pablo son una pareja, y Desmesura es una comedia dramática cuya trama se enfoca en los conflictos diarios de dos personas que se aman y conviven en ese universo de contratiempos cotidianos.  Si bien los dos se dedican a diferentes ramas del arte, no es fácil compartir una vida entre dos artistas.  Pablo es pintor y Manuel dramaturgo escribiendo sobre una relación lésbica.  Y tienen un perro, Renato.  

Darío Cortés - Francisco Ortiz
Uno de los elementos más  destacables de Desmesura, es que la sexualidad de los protagonistas no es relevante.  La obra presenta una realidad con la que cualquier espectador puede identificarse; una situación que quiebra las barreras y hace que las diferencias se esfumen demostrando que el amor es justamente eso, el amor, y las parejas y sus crisis son universales, que hablar de dolor, o de culpa, o del estigma de ser “diferentes”, es algo ya obsoleto.  El amor es único, y ya iba siendo tiempo que los escenarios comenzaran a mostrarlo como tal.  Y lo interesante de este fenómeno renovador, es que justamente la gente joven, como en este caso, Darío Cortés, es la que lo ve y lo presenta de este modo, no como algo distinto, oscuro, sórdido, sino como lo que son, un componente más de las relaciones humanas. Y esto se pone de manifiesto tanto en la interacción de los dos protagonistas reales, como en la de las ficticias Mía, Luz y Marisa, que viven en la mente de Manuel.

 Viviana Suraniti - Alejandra Feudal - Checha Amorosi
Desmesura es compleja en su aparente sencillez, y es precisamente ese elemento lo que hace que sea una obra teatral brillante y que, sin presentar un clásico final feliz, hace que el público salga de la sala y no olvide fácilmente lo que acabe de ser presentado en el escenario.

Checha Amorosi - Viviana Suraniti - Alejandra Feudal - Renato - Darío Cortés
La infidelidad, los problemas domésticos, las inseguridades, son el nudo dramático que le permite a Cortés crear una situación casi cortazariana en la que la ficción y la realidad crean mundos paralelos que colisionan convirtiéndose en uno sólo sin que la audiencia note esa delgada línea que los separa, o sea, el principio más básico del “realismo fantástico”. 

Checha Amorosi - Viviana Suraniti - Alejandra Feudal
La vida de Manuel y Pablo es un reflejo de la obra en la que cobran vida Mía, Luz y Marisa (La estrategia del escarabajo) que, como si fueran personajes de Unamuno, cobran vida e, interaccionando directamente con el dramaturgo, reflejan la realidad que él mismo está viviendo, dándole la oportunidad de observar y juzgar, desde un ángulo diferente, la situación que atraviesa, sin permitirle caer en el facilismo del sobredimensionar el drama cotidiano.

Darío Cortés - Francisco Ortiz

Darío Cortés, se presenta en el rol de dramaturgo, director y actor de Desmesura, tres labores nada fáciles en las que se revela como uno de los nuevos talentos de la escena.  Todos los detalles han sido extremadamente cuidados.  Nada de lo planteado queda sin resolver. 


Darío Cortés


Un verdadero hallazgo es la inclusión de Renato que, como un actor más, interactúa con el resto del elenco con los desbordes necesarios que requiere el texto. Francisco Ortiz asume un rol nada fácil del que logra salir con aplausos, y mostrando cómo su excelente capacidad actoral crece con cada nueva interpretación. Checha Amorosi despliega, una vez más, su impecable presencia escénica.  Alejandra Feudal tiene a su cargo un rol en el que prevalecen sus más destacables características, la espontaneidad y la frescura. Y Viviana Suraniti compone una tercera que nunca llega a ser la discordia ya que, con mucha habilidad, logra establecer el equilibrio dramático tan necesario en una comedia.  Cortés, con una meticulosa habilidad artesanal, ha logrado exponer lo mejor de todo su elenco—en el que está incluido él mismo—en un muy bien aprovechado escenario donde la inteligente escenografía diseñada por Eliana Baillot, permite que todo el elenco se mueva con comodidad.


Desmesura es una comedia actual que conmueve, moviliza, divierte sin apelar a fórmulas obsoletas ni al humor fácil, todo lo contrario, el humor de Darío Cortés surge de las situaciones planteadas sin necesidad de apoyarlo en efímeros gags, y nos introduce en cinco historias cotidianas en las que prevalece la idea de que si analizamos la realidad, la convivencia resultará siempre más llevadera.



 


 © Osvaldo Sabino, Julio de 2011

 Las fotos son gentileza de Eliana Saihueque©

  Desmesura
Participó y fue premiada en:
Festival Internacional LGTB, Madrid, 2009
Festival IDEM, Andalucía, Córdoba, 2009
Festival audiovisual LGTB, Málaga 2010
Certamen de Nuevos Creadores, Bilbao, 2010
Premiada en el X Certamen de Teatro San Juan Evangelista, España, 2010

Realizó tres temporadas en Madrid:
Teatro Nudo - Sala DT - Teatro Tis

Sinopsis argumental:
La historia cuenta el proceso creativo de un dramaturgo, Manuel, al escribir una obra sobre tres lesbianas llamada La Estrategia del Escarabajo (Mía, Marisa y Luz). Este momento íntimo en la vida de un creador es llevado a escena, donde intervienen la relación en crisis con su novio pintor, Pablo, su perro Renato y sus ficticios personajes. Esta obra dentro de otra obra habla también de la búsqueda de la verdad en la creación artística, en la pareja, en la identidad sexual. Una historia de personas atrapadas en su intensidad y el sentido de la verdad en la vida y en el arte, que invita al espectador a ponerse en el lugar del otro observando la intimidad de dos parejas que intentan conseguir una felicidad conjunta que no anule la felicidad individual. Una historia búsquedas personales.

Ficha artística:

Checha Amorosi: Mía
Dario Cortes: Manuel
Alejandra Feudal: Luz
Francisco Ortiz Amaya: Pablo
Viviana Suraniti: Marisa
y
Renato: Renato

Ficha Técnica:
Asistencia de dirección: Julian Luque
Escenografía: Eliana Baillot
Diseño Gráfico y Fotografía: Ezequiel Demaestri
Productor asociado: Adrian García Melo
Producción Comercial y Prensa: Le Frick Argentina
Producción ejecutiva: Vanina Fuentes

Dramaturgia y Dirección: Darío Cortes

Desmesura

Teatro El Piccolino - Fitz Roy 2056 - Capital Federal
Teléfonos: 4779-0353
Web:
http://www.elpiccolino.com.ar
Entrada: $ 45,00 - Viernes - 22:00 hs - Hasta el 07/10/2011

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M a l i c i a
Martín Marcou, con su ya reconocido talento, se sumerge hábilmente en la perversa exageración de la extravagancia de la década del ‘90


Malicia, la nueva obra de Martín Marcou, es una ácida propuesta decididamente divertida, aunque la clave de su éxito reside justamente en que no busca serlo.  La malicia emana de los tonos, las poses y de los giros que van tomando las diferentes situaciones nostálgicamente planteada por los personajes que llevan adelante una temática simple que, como la década que evocan, termina cargada de un corrosivo barroquismo.

Macarena García-Richie Guzmán-Sergio Calvo-Checha Amorosi-Julián Mondino-Puchie Labaronnie-Lorena Azconovieta-Gabriel Zuccarini-Yamila González Ajón-Hana Fleischmann-Laura Sepiurka
La acción se desarrolla durante una reunión de familiares y amigos que organiza “Chunchuna” (Puchi Labaronie). En ella reviven las efímeras glorias vividas durante ese período nefasto en el que muchos se enriquecieron a costa de una economía que hoy paga las consecuencias.  La consigna esencial es (como era en aquel entonces) una fiesta de “pizza y champagne”. La trama se desarrolla con toques que entrelazan el realismo, el absurdo, la crueldad, el melodrama, unidos por la experta inteligencia y el talento siempre en ascenso de Martín Marcou. Catorce personajes en una habitación de la que no pueden escapar ni de la mirada vigilante de la anfitriona, ni del rencor que habita en ellos mismos.  Los invitados son seres que durante aquella década lo tuvieron todo, y que, con el correr del tiempo, sólo les ha quedado la memoria nostálgica de aquellos días. 

Macarena García-Richie Guzmán-Sergio Calvo-Checha Amorosi-Javier Schonholz-Hernán Muñoa-Gabriel Zuccarini-Julián Mondino-Yamila González Ajón-Hana Fleischmann-Hebe López-Laura Sepiurka-Puchie Labaronnie
El director ha cuidado todos los detalles: desde lo cromático, ya que todos los colores están íntimamente relacionados con los personajes, hasta la división de roles y sus nombres, que están muy estrechamente relacionados a sus historias.  En la trama, todo el elenco se integra exagerando sus pasiones y proponiendo una parodia que produce un distanciamiento con la realidad de sus vidas.  De este modo, Malicia  logra que la audiencia se identifique, de una manera u otra, con detalles compartidos por todo el tejido del imaginario social.  La virulenta mordacidad que Marcou ha volcado en este texto, consigue que todos terminen burlándose de sí mismos, pero buscando reflejar sus condiciones sobre los demás.
Julián Mondino - Puchie Labaronnie - Lorena Azconovieta
La efectiva dinámica de los discursos de Malicia hace que la obra mantenga su ritmo y no decaiga en ningún momento.  Las actuaciones son espontáneas, naturales (uno de los sellos distintivos de Marcou), todo el elenco hace suyos a los personajes, los incorpora de manera orgánica resaltando la ácida poesía a la que el autor nos tiene acostumbrados.  Un importante detalle a destacar, es la precisión con que se mueven los diálogos, un ida y vuelta altamente dinámico que—a pesar de ser catorce personas en escena—rápidamente nos familiariza con cada uno de ellos logrando que perduren en la mente mucho después de abandonar la sala.  Aunque no es fácil conseguirlo, todas las situaciones presentadas terminan resolviéndose artesanalmente.

Macarena García-Richie Guzmán-Sergio Calvo-Checha Amorosi-Javier Schonholz
Una vez más, Martín Marcou está acompañado de un excelente grupo de actores encabezado por dos de sus actrices fetiche: Puchi Labaronnie, en un rol a su medida y al que le saca el jugo en todo momento, y Checha Amorosi, una joven profesional que no deja de superarse en cada nueva entrega.  También debemos destacar la excelente actuación de Richie Guzmán, transitando constantemente una fina línea que en ningún momento cae en la ridiculización de un personaje que está siempre moviéndose en el límite. Los mucamos, compuestos por Julián Mondino  y Lorena Azconovieta,  no sólo se integran el grupo, pero también, desde un costado de la escena,  componen una especie de catalizador social—virulentamente irónico—de ese mundo de apariencias y de frivolidades insidiosas.  Los discursos que esgrimen los personajes, establecen el compás de esta brillante comedia cargada de mordacidad en la que toda la audiencia encuentra rasgos para identificarse—y de los que pueden avergonzarse—pero que siempre serán vistos proyectados sobre “el otro”. Es importante recalcar que la diversidad sexual ya es un elemento absolutamente integrado en toda la obra de Marcou, y no es una excepción en Malicia.
     
Checha Amorosi
Richie Guzmán

Julián Mondino - Puchie Labaronnie - Lorena Azconovieta
El inagotable arsenal de recursos de Martín Marcou, tanto en su condición de dramaturgo  como así también de director, hace que estas realidades—que en otras manos podrían ser utilizadas sólo para poner distancia con la audiencia—logren movilizar la fibra del público, desnudando descarnadamente el pensamiento reprimido de estos remanentes de ese mundillo que favoreció a unos pocos y hundió a muchos.
Hana Fleischmann-Hebe López-Laura Sepiurka-Hernán Muñoa-Lorena Azconovieta
La obra se complementa con una muy funcional escenografía que se ajusta a la decadencia de la época en la que la memoria de estos seres se ha quedado estancada.  También el diseño de luces de Ariel Campos se adapta como un personaje más en la escena.  Y, nuevamente, el tema musical que interpreta el talentoso Germán Díaz, encaja perfectamente, lo mismo que la interpretación de otro tema, original, que realiza Hernán Muñoa. 

Germán Díaz
Hernán Muñoa
Malicia es un homenaje a todos los que nunca creyeron en ese decadente mundo perecedero que en la Argentina se denominó como el “menemismo”, una justa mirada imparcial de esos desbordes inconscientes de los ‘90s por los que aún seguimos pagando las consecuencias. 
Martín Marcou
Una vez más. Martín Marcou, con su Teatro Crudo, sigue demostrando que es una de las figuras más descollantes de la escena teatral contemporánea.

© Osvaldo Sabino, julio 2011
Las fotos son una gentileza de Fher Ghiani ©
Malicia
Dramaturgia y Dirección: Martín Marcou

Ficha artística:

Checha Amorosi: (Georgina - la hija snob)
Gabriel Zuccarini: (Alfaro, el pata de lana de la vieja, el amante joven y borracho)
Hana Fleischmann: (Neneca, la gorda joyera que tuvo todos los negocios en los '90)
Hebe López: (la ex animadora infantil)
Hernán Muñoa: (Daro, el personal trainer, taxi boy, entrenador de famosos)
Javier Schonholz: (Miguel Ángel, hermano de Chunchuna)
Julián Mondino: (Oscar, el mozo)
Laura Sepiurka: (ama de casa castigada, desclasada, amiga de la infancia de Chunchuna)
Lorena Azconovieta: (Olavia, la recién amputada)
Macarena García: (Nata, la modelo que no le da para modelo, que lee a grandes autores)
Puchi Labaronnie: (Chunchuna, la anfitriona)
Richie Guzmán: (Dennis, el inmigrante top, amigo de la hija de Chunchuna)
Sergio Calvo: (José Luis, el marido reprimido de la hija de Chunchuna)
Yamila González Ajón: (Martite, la ahijada huérfana de Chunchuna)

Ficha Técnica:

Asistencia de dirección: Claudia Cuccioletta
Diseño gráfico: Laura Sepiurka
Diseño de luces: Ariel Campos
Fotografía: Leandro Martínez
Maquillaje: Casa Cruda
Música: Germán Díaz
Prensa: Mariano Casas Di Nardo
Vestuario: María Cecilia Jazmín
Video: Gabriela Lacunza-Leandro Martínez



 Malicia
Teatro La Comedia
Rodríguez Peña 1062 - Capital Federal - Teléfonos: 4815-5665 / 4812-4228
Web:
http://www.lacomedia.com.ar/
Entrada: $ 60,00
Jueves - 21:00 hs.
Hasta el 25/08/2011

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miércoles, 1 de junio de 2011


Mundo Fabril
La nueva pieza de Román Podolsky
atrapa a la audiencia desde el mismo momento cuando entra a la sala


No hay nada más alienante que la rutina, más aún cuando no hay posibilidades de hacer algo diferente para matizarla y lograr abstraerse de ella, aunque sólo sea por un instante. 


                          Patrizia Alonso - Hernán Herrero                                              Max Mirelmann-Leticia Torres-Fito Pérez

Las pequeñas historias que nos presenta Podolsky en Mundo Fabril, les serán familiares a muchos de los espectadores.  Son relatos superficiales, ínfimos retazos de vidas que pasan sus horas calcadas, y en las que la única variante es la llegada del día de cobro.  La obra sorprende y cautiva con su compleja simpleza.  Cada personaje cuenta una historia que encierra un universo lindante con la opaca realidad cotidiana.  Resulta sorprendente que nada de lo que uno espera aparece en el escenario. El elenco se deshumaniza y pasan a ser piezas de una maquinaria de producción que sólo les permite recordar, por instantes incompletos, su condición natural en la que el amor, el embarazo, la sexualidad, los sueños, las ambiciones, deben ser sacrificados en pos del funcionamiento de ese mundo en el que viven como autómatas la mayor parte de sus días. La fábrica es un espacio en el que todo se fragmenta. El vacío se compone y se descompone por medio de unos paneles móviles que sirven de marco para que—entre movimientos casi robóticos que se repiten hasta sofocarnos—la audiencia vaya  descubriendo retazos de esas vidas (o de ese sinvivir) que se frustran en un mundo en el que nada importa, ni los sentimientos que no pueden alcanzar, ni la salud amenazada por la manipulación diaria de materiales tóxicos. El sistema productivo es lo que prevalece sobre todo.  Allí los obreros dejan de lado su ser y entran a formar parte del anonimato; piezas de una maquinaria a la que llegan a ver como sus iguales, y a las que les hablan (y de las que hablan) como si fueran seres de delicadeza extrema a los que deben cuidar con la inteligencia y destreza que se aplican en una sala de terapia intensiva.


Mundo fabril es una máquina que funciona a la perfección, un espacio donde el director ha dibujado el movimiento de los actores con trazos muy finos, marcando cada entrada y cada salida con tal pericia, que ese mundo irreal termina cargado de verdad.  No sólo por el texto y la dirección impecable de Román Podolsky, pero también por el estupendo equipo que lo acompaña.  

Claudia Zima - Leticia Torres - Lorena Viterbo - Magdalena Usandivaras - Valeria Borges
Mayra Bonard ha creado una hipnótica coreografía, armada en base a una dura combinación de movimientos repetidos.  El espacio es aprovechado en todo su potencial gracias a la escenografía transportable de Alejandra Polito, que se funde dramáticamente con las luces diseñadas por Matías Sendón. Todo esto está enmarcado por la creación musical de Federico Marrale que, con compases exasperantes, crea ritmos casi táctiles de ese mundo deshumanizado, y con ellos, complementa poderosamente varios pasajes de la puesta.

Fito Pérez - Patrizia Alonso
Leticia Torres - Lorena Viterbo

Valeria Borges - Diego Martín Rinaldi - Hernán Herrera


Todo el elenco de Mundo fabril, es parejo y se destaca con sus actuaciones que arrancan de situaciones estáticas semejantes a fotografías de rostros que de tanta inexpresividad logran transmitir todos los sentimientos que buscó expresar el autor. Con sus intervenciones,  Leticia Torres¸ con mucha fuerza, lleva adelante cierto hilo argumental. Diego Martín Rinaldi, con su probada habilidad actoral, compone un personaje algo maniático, un tanto avergonzado de tener que ir a buscar trabajo en una fábrica, y en una escena comparte con Fito Pérez (muy balanceado en su rol de dirigente sindical), mostrándose esquivo, y escondiendo su sexualidad aparente. Patrizia Alonso, interpreta un difícil rol en el que los silencios la obligan a desplegar todo su inagotable caudal histriónico, ella es “la tercerizada”—algo que repite en cada una de las oportunidades que le toca hablar—y, como tal, observa las diferentes situaciones juzgando con su expresión, pero desde los silencios.  Y Lorena Viterbo, que recrea una magnífica “Lili”, la joven que, con su descaro, se atreve a romper algo de esa agobiante rutina fabriquera; la frialdad de sus gestos y el hielo de su mirada, logran penetrar a la audiencia.  


Con su rigurosa dirección, Román Podolsky ha logrado una obra universal, sin espacio ni tiempo, observando detrás de un cristal un espacio pocas veces frecuentado en el teatro contemporáneo, y lo retrata a través de la exposición del mundo interior que pueden manifestar los obreros durante sus breves intervalos de descanso, cuando momentáneamente dejan de ser máquinas y, por unos pocos minutos, recuperan una mínima porción de su humanidad.  Dentro de esos pequeños mundos que alcanzamos a espiar, se combina lo habitual, la inseguridad, la incertidumbre, la frustración, la angustia contenida y, sobre todo, la desilusión. Lo que presenta Podolsky en Mundo fabril, es un mundo donde la realidad aflora desde la nada, no importa en qué momento, sólo cuenta que estos personajes se repiten y se multiplican como espejos en nuestra sociedad, y con ellos nos conmociona a todos crudamente. 

Román Podolsky
Mundo fabril forma parte de la realidad cotidiana de un gran segmento de la población mundial, y por más que vivamos en mundos (que creemos) diferentes, no podemos apartarnos de la amarga verdad que impone ese mecánico universo deshumanizante de las rutinas.  


 Fotos: Gentileza de Juan Borraspardo ©

Elenco
Patrizia Alonso: Helena Hernández
Valeria Borges: Laura Érica Pantano
Ramiro Echevarría: Esteban
Hernán Herrera: Mario Aguilar
Max Mirelmann: Kuli
Rodolfo Perez: Juanca
Diego Rinaldi: Héctor Díaz
Leticia Torres: Ester Campello
Magdalena Usandivaras: Gisela Páez
Lorena Viterbo: Lili
Claudia Zima: Cordobesa

Ficha Técnica
Escenografía y Vestuario: Alejandra Polito
Diseño de Iluminación: Matías Sendón
Dirección Coreográfica y Colaboración Creativa: Mayra Bonard
Musica: Federico Marrale
Prensa: Duche & Zarate
Producción Ejecutiva: Lisandro Colaberardino
Asistencia de Dirección y Fotos: Juan Borraspardo
Dirección: Román Podolsky


TEATRO DEL ABASTO - Humahuaca 3549 - Capital Federal
Reservas 4865-0014
Precio de las localidades: $40 - Lunes 21hs


© Osvaldo Sabino, Buenos Aires, Argentina, abril de 2011

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