No es una tarea común ni fácil la de montar una obra que ha tenido varias puestas, en diferentes sitios, y que ha ganado premios. Sin embargo, Merceditas Elordi, junto a sus actores, Oscar Giménez y Ulises Pafundi, decidieron correr el riesgo de hacerlo con esta pieza de Mariano Moro (que la dirigió anteriormente). Valiente decisión la de la directora, y ese coraje de enfrentar a la crítica y al público, ha dado sus frutos: un montaje impecable que supera ampliamente todas las expectativas.
Ulises Pafundi - Óscar Giménez
De hombre a hombre es una comedia que presenta la relación entre un profesor estructurado, conservador (pero que tiene un punto débil), y su confrontación con un alumno prodigioso, pero fresco y un tanto caradura, un joven propio de nuestros tiempos en los que las barreras de antaño se han esfumado. Con el nexo unificador del valor de la palabra, escrita y hablada, ambos trascienden el escritorio y el pupitre que los separa. Igualmente, sus roles van intercambiándose gradualmente hasta alcanzar una unidad de sentimientos, el de Andrés (el estudiante), auténtico y valiente, y el de Juan Manuel (el profesor), tímido y reprimido. La relación entre ambos es un juego que lentamente va invirtiéndose, el profesor, típico, estructurado, poderoso detrás de su escritorio, va transformándose en el alumno que no logra aprender las lecciones que le da el joven que pronto termina dominando la situación.
Ulises Pafundi - Óscar Giménez
El juego del cambio de roles es justamente una de las bases de esta obra de Mariano Moro. Esta es una situación muchas veces vista, tanto en novelas, como en escenarios, o en las pantallas, podríamos dar una larga lista de ejemplos. Sin embargo, el enfoque que le da Moro, la torna única. Son excelentes sus usos de los clásicos a los que hace referencia sin hacer alarde de intelectualismo, pero mostrando un profundo conocimiento. Y se vale de todos ellos para expresar una relación platónica frecuente en el mundo estudiantil: la del alumno infatuado por el profesor que dicta su materia favorita, al que busca seducir con todo lo que tenga a mano, en este caso, con su talento.
Ulises Pafundi - Óscar Giménez
Óscar Giménez hace una excelente composición del profesor Juan Manuel, creando un personaje absolutamente creíble que, a medida que avanza la trama de De hombre a hombre, va pasando a ser de una figura acartonada y sarcástica, a un ser humano que debe enfrentar sus debilidades y desatinos profesionales y personales, y comprende que no tiene la energía para defenderse de la amenaza del brillo con que va encandilándolo su alumno. Giménez, un actor con un inagotable bagaje de recursos escénicos, y su carga de técnicas corporales y gestuales, logra otorgarle a su rol una poderosa energía para mostrar cómo lucha contra esas pasiones que busca reprimir.
Óscar Giménez
Ulises Pafundi asume cómodamente el rol de Andrés, desplegando toda su sensibilidad para estar alerta a cualquier movimiento de su profesor, y así satisfacerlo y superarlo con respuestas siempre exactas con las que busca seducir a Juan Manuel, y logra convencer a la platea de que todos somos partes de la clase que se desarrolla en la sala. Ambos actores tienen la gran virtud de poner lo técnico al servicio del espíritu del personaje, con lo que logran una actuación con alma.
Ulises Pafundi
Bajo la experta y muy cuidadosa dirección de Merceditas Elordi, De hombre a hombre resulta una magnífica experiencia teatral que logra imponer su sello propio para eludir comparaciones con versiones anteriores de la pieza. Un excelente trabajo de esta siempre ascendente directora.
Merceditas Elordi
No podemos dejar de destacar la funcionalidad y el uso de los espacios que permite la escenografía, y el diseño de luces de Edgardo Aguilar, que no sólo se circunscribe al escenario sino también a la platea que es parte de la clase.
Por medio de la magnífica y muy hábil dirección de Merceditas Elordi, y la actuación de Óscar Giménez y Ulises Pafundi,dos formidables actores que desbordan de buen gusto y profesionalismo, De hombre a hombre, de Mariano Moro, logra superar todos los desafíos que pudiera haber implicado esta nueva puesta.
Dos personajes. Juan Manuel, un encantador profesor de Lengua y Literatura, frente a su aula repleta de estudiantes. Entre ellos se destaca Andrés, un alumno contestatario, que manifiesta su rebeldía, sus emociones, sus reflexiones y sentimientos casi sin filtros. Apenas aquellos que la adolescencia le permite. Dos personalidades fuertes, cada una con sus propios conflictos, se enfrentan durante toda la obra, estableciendo continuamente un campo de fuerzas encontradas. Entre admiración y provocaciones surge inevitablemente una historia de amor auténtico y, a la vez, contradictorio.
Una obra que enfrenta el deseo y el amor, al deber y la moral. Aspectos del ser humano que se ponen de manifiesto y se confrontan en la piel de Andrés y Juan Manuel.
Una obra poética, bella, tierna y reflexiva que, según dichos del propio autor, recuerda a las telenovelas de Alberto Migré y se presenta como un homenaje a ellas.
Autor: Mariano Moro
Escenografía: Edgardo Aguilar
Iluminación: Edgardo Aguilar
Diseño gráfico: Paula Carranza
Asistencia general: María Palumbo
Taller del ángel
Mario Bravo 1239
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4963-1571
Web: http://www.tallerdelangel.com.ar
Entrada: $ 50,00 y $ 35,00
Domingos - 20:30 hs - Hasta el 27/11/2011
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viernes, 4 de noviembre de 2011
Cruzando la ventana,
de Matías Vitali:
una obra brillante que sorprende, asombra y atrapa a la audiencia
Ante todo es necesario establecer un punto muy importante al referirnos a Cruzando la ventana, y es que lo convencional no existe en el universo de Matías Vitali. Este joven dramaturgo tiene mucho de “transgresor”, dicho esto en el sentido de que lleva todas las situaciones hasta los extremos, y muchas veces los cruza audazmente en su búsqueda de un exacto balance entre el riesgo y la sujeción, la característica primordial que resulta de sus obras.
Matías Vitali
Cruzando la ventana es un drama difícil de catalogar, ya que Vitali se vale de una serie de líneas—psycho thriller, grotesco, drama, tragedia—y coloca sutrabajo en el vértice exacto en el que todas ellas pueden aunarse cómodamente.
Matías Vitali
La historia está ubicada en una casa cerrada, en un espacio indeterminado que universaliza la temática. El desencadenante del conflicto en esta familia, compuesta por padre, madre, hijo y una especie de asistente psicológica, que vive separada de la sociedad, es la llegada de una prima que viene a quebrar con esa convivencia desbordante de agresión y de sentimientos contenidos. A partir de su arribo, se produce una grieta irreparable en ese esquizofrénico balance que habían logrado mantener durante muchos años. Y es así como la idea del mundo exterior comienza a invadir sus vidas, en especial, la de Juan Martín, el hijo que esconde una oscura historia en su pasado. De allí en adelante, emergen situaciones en las que, alternativamente, se superponen los secretos, las tensiones, los nervios, y la mentira en medio de la que viven. Si la prima recién llegada no es controlada, el mundo que han creado está bajo una poderosa amenaza de desintegrarse en cualquier momento. Y es así como van surgiendo situaciones y maquinaciones enfermizas que los lleva a pensar en el crimen.
Desde el texto, la dirección y la actuación, Vitali maneja un profundo juego argumental logrando que los protagonistas de Cruzando la ventana se muevan de manera independiente o interaccionando manejados por un certero ajuste. En medio de ese modo de acción, y más allá de las motivaciones personales que los ha llevado a vivir en ese mundo asfixiante en el que se entremezclan lo lógico y lo ilógico, lo cotidiano y lo científico, la locura y la normalidad, los signos van invirtiéndose vertiginosamente. Matías Vitali, en su rol de dramaturgo y director, va introduciendo notas vinculadas a los intereses, tanto del mundo interior en el que viven, como del exterior que penetra la ventana de la mano de la prima inesperada. Y para hacer una contraparte de esto, cada personaje establece un velado alegato sobre la vida y sobre aquellos que la viven apasionadamente más allá de esos muros a los que un secreto oscuro los mantiene aferrados.
Daniela Vacas - Alejandro Souto - Matías Vitali
Un eje más de la obra se ubica en la condición y la naturaleza del ser humano, que presenta y traslada una imagen específica de la cotidianeidad externa, o sea la que ven “los otros”, sin lograr desligarse de sus expectativas interiores. Son dos mundos paralelos que el autor/director/actor establece de antemano. Es decir, la aproximación de mundos enfrentados con lo preciso o lo ficticio, lo ideal con lo imperfecto, los elementos básicos que colisionan en Cruzando la ventana.
En cuanto a lo psicológico, Vitali, introduce en varios tramos diálogos que dejan ver la extraña causa de esta locura familiar, y lo hace sin quebrar, en ningún momento, el interés en la acción. En referencia a lo recién dicho, debo acotar que si bien la obra tiene una duración de más de dos horas, al concluir la obra, el consenso general es que todos los espectadores se abstraen del tiempo, y salen creyendo que Cruzando la ventana dura mucho menos, la dinámica y las temáticas de la pieza son tan apasionantes que el tiempo vuela hasta que vuelven a encenderse las luces de la sala.
Las actuaciones son absolutamente impecables, Matías Vitali logra componer a un Juan Martín binario en el que se aúnan todas las contradicciones posibles sin que en ningún momento se exageren las cualidades del rol, Valeria Ariosto, compone una brillante madre maquiavélica en su locura, Fernando Carón se destaca en el rol de padre y marido al que su mujer controla y domina sólo cuando están juntos, Alejandro Souto consigue armar una impecable asistente psicológica, niñera asesina, que desde el comienzo atrapa y enerva a la audiencia con sus cualidades histriónicas, y Daniela Vacas resulta una adorable prima, una ingenua no tan ingenua que logra desestabilizar la funcionalidad disfuncional de esta familia.
El diseño de luces se destaca dando los tonos justos a cada instancia. La escenografía hace un excelente aprovechamiento del escenario de La ratonera, y allí conviven varios planos que componen la casa en la que lo más destacado es el inodoro que está en el primer plano de espaldas a la audiencia, ambas son también diseño del joven Matías Vitali.
Cruzando la ventana nos muestra lo estrecha que es la visión del mundo que tienen por lo general los seres humanos. Los límites del marco, en muchos casos, no permiten ver más allá, establece un mundo ínfimo de risas y alienación cotidiana. Un mundo pequeño en el que habitan seres que nunca se animan a asomarse al exterior y que conviven atrapados en sus permanentes enajenaciones.
Fernando Caron -Alejandro Souto - Matías Vitali - Valeria Ariosto
Matías Vitali, con sus veinticuatro años, ha sabido atrapar y plasmar ese ínfimo universo con su inusual talento y su prodigiosa maestría—debemos destacar que esta es su octava pieza teatral estrenada—dos detalles descollantes de una temprana madurez que, sin duda, continuará sorprendiéndonos. Cruzando la ventana es una obra que asombra y que tienta a verla nuevamente.
La esplendida Dolores Ocampo y sus músicos impactan con una de las propuestas unipersonales más exquisitas, amenas y profundas de la actual temporada
Muchos espectadores se sentirán identificados con Como pez frente al anzuelo, especialmente los que han tenido la suerte de haber vivido la época de oro del café concert. Quiénes creían que ya nadie iba a hacer algo similar a lo que se veía entonces, se equivocaron. Dolores Ocampo, con su inagotable talento, tanto dramatúrgico, como actoral y vocal, logra que la audiencia se emocione en este montaje en el que juega con las dificultades de las mujeres contemporáneas para conseguir un hombre.
Dolores Ocampo
Ocampo despliega todos sus talentos escénicos haciendo que el tiempo que dura la puesta sea tan corto que ir a verla más de una vez, resulta una necesidad. Su rol en este delicioso unipersonal es el de una mujer en busca de su pareja contada con un entretejido de textos y temas musicales muy cuidadosamente seleccionados. Así van pasando toda una colección de hombres que, por un motivo u otro, no llegan a ser el tan ansiado pez que morderá el anzuelo. La voz de Dolores Ocampo, tanto en su actuación como en los temas musicales, es uno de los elementos básicos para atrapar a la audiencia, es clara, poderosa, sumisa, entregada, tiene todos los elementos que salen a la luz solamente en una artista completa. Convence, motiva e incluye a los espectadores en la trama. Dada la fluidez con que maneja cada detalle, no es posible hablar de momentos destacables, Como pez frente al anzuelo es una unidad que su protagonista, medida, sin desbordes, sin buscar la simpatía del auditorio, lleva adelante sin que decaiga en ninguna instancia.
Dolores Ocampo - Emilio Turco
La banda que la acompaña no se queda atrás. En primer lugar, tanto Hernán Crespo, Luis Campos, Hernán Medina, y Emilio Turco, son excelentes músicos, pero también acompañan, en todo momento, a la figura central, con intervenciones directas, con silencios muy apropiados, como con sus expresiones y gestos que acentúan el ritmo del espectáculo. Además, los cinco se adaptan confortablemente a todos los diferentes ritmos que incluye la obra, lo cual no es una tarea fácil si se tiene en cuenta que va desde el chamamé al reggaeton, desde el bolero al tango, desde la cumbia al hilarante tema de Paquita la del Barrio, “Rata de dos cabezas”. La selección musical ha sido admirablemente cuidada por Ocampo que ofrece temas para todos los gustos. Sus músicos, su interpretación y su excelente voz hacen que aún aquellos ritmos que a alguno no le interesan, terminan gustándole.
Emilio Turco Hernán Medina Hernán Crespo Luis Campos
La dirección de Julieta Petruchi, es acertada y no ha dejado ningún detalle a la deriva, lo mismo que la escenografía y la iluminación de Magali Acha que logra dar los toques adecuados a cada escena. El vestuario diseñado por Vessna Bebek es altamente funcional a la rapidez que exigen los cambios, y esto lo logra sin sacrificar el buen gusto.
Julieta Petruchi
Como pez frente al anzuelo es, sin dudas, un espectáculo que bien pudiéramos imaginarlo en los templos inolvidables del café concert como lo fueron La Botica del Ángel, La Cebolla o El Gallo Cojo. Su brillo, su frescura, su fuerza, y sobre todo, su intérprete, son los elementos que se aúnan para lograr esta magia y saber que un género puede revivir con el paso del tiempo, de la mano de una joven talentosa como Dolores Ocampo quien, evidentemente, nunca ha vivido esa maravillosa experiencia que tantos atesoramos en nuestra memoria.
Dolores Ocampo
Cada sección, coronada por un tema musical, es recibida con fuertes aplausos de parte del público. Como pez frente al anzuelo es un unipersonal memorable, y Dolores Ocampo es una dramaturga, actriz y cantante, que uno sigue recordando hasta mucho después de dejar la sala. Un magnífico espectáculo en el que el talento supera todas las expectativas.
y temas de L. Vallacco, J. Sabina, M. Toscano, M. Luna,
Tom Lehrer/Nacha Guevara, C. Darthés/L. Martino.
Elkafka Espacio Teatral
Lambaré 866
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-5439
Web: http://elkafkaespacioteatral.blogspot.com
Domingos - 18:00 hs
Entrada: $ 50,00 y $ 40,00 - Descuentos a estudiantes y jubilados.