jueves, 10 de marzo de 2011

Sádica, ¿quién rompe el silencio?,
Nicolás Pérez Costa y Nacho Medina continúan creciendo con éxito
Por Osvaldo Sabino



Una vez más, debo decir que cuando hay talento no es necesario tener detrás un productor millonario que financie una obra poniéndole dinero para que triunfe por su espectacularidad.  En el caso de Sádica, ¿quién rompe el silencio?, el nuevo musical de Nicolás Pérez Costa y Nacho Medina, esta afirmación queda ampliamente demostrada.  Esta es una obra musical en la que podemos ver claramente que, en la actualidad, el gran teatro surge de las filas del off, de los jóvenes que ponen su talento y su esfuerzo a las órdenes del director sin pensar en cuánto van a ganar, o si la obra será el trampolín para saltar a las grandes lides (o las grandes cifras). Y en esto no estoy hablando de los autores, sino también de los treinta artistas que cada martes se suben al escenario de “El Cubo” para dar lo mejor de ellos mismos a lo largo de toda la función. La destreza vocal, coreográfica, actoral y acrobática que despliega todo el ensamble, es realmente asombroso y merecedor de los aplausos más honestos y de los elogios de los críticos más severos.



Tratándose de una figura como la del Marqués de Sade, quizá la única objeción que se le puede hacer a Sádica, ¿quién rompe el silencio?, sería que, por algún motivo, el texto no se arriesga más en la exploración del elemento erótico que siempre implica la sola mención de dicho personaje. El nudo dramático de Sádica se concentra en la libertad de expresión y las constantes confrontaciones entre el Marqués y el padre Coulmier, que representan los polos opuestos de la moral judeo cristiana, la verdad y la hipocresía, la justicia y la injusticia, lo honesto y lo deshonesto.  Y también en el trasfondo que surge de la relación más romántica de su vida: Constance, lo más cercano al amor que pudo conocer.



Apelando al rock y al glam, Nacho Medina hace una fiel traducción del texto expresando su talento para hacer confluir cada elemento que presenta el autor y director.  Su música, con ajustada comodidad, consigue expresar y enfatizar las diversas situaciones que presenta Sádica, ¿quién rompe el silencio?  En todo momento se destaca que existe un claro entendimiento, entre el autor y el compositor que permite establecer este constante diálogo literario-musical, haciendo de ellos una sola cosa, algo que no siempre se alcanza.



La coreografía de Nicolás Pérez Costa es un desborde constante de belleza visual que no invoca en ningún momento a otra cosa más que la pasión y la libertad que expresa todo el elenco con el sensualismo que fluye de sus cuerpos.  También es destacable la labor de Gabriel Bezus Espinosa y Agustín Pérez Costa en el montaje de las escenas de acrobacia de altura, un aporte en el que se destaca su habilidad con los juegos de cadenas con los que expresan los sentimientos reprimidos en la mente de los personajes. 



Todo el elenco de Sádica, ¿quién rompe el silencio?, sin excepciones, se destaca en lo actoral, lo coreográfico y lo vocal, con performances sincronizadas que hacen que la sensualidad fluya entre cada integrante del grupo. El admirable trabajo de dirección de Pérez Costa ha sido extremadamente creativo y cuidadoso de cada personaje y de todos sus detalles, y todos se lucen por igual.  De todos modos, es necesario hacer especial hincapié en Gabriela Bevacqua, brillante (como siempre) en su rol de Constance, Nicolás Guriani, cuya voz y su histrionismo encarnan un muy creíble Coulmier. También se destacan Ana Rodríguez, Carla Liguori, Carlos Miceli, Agustín Pérez Costa, Eugenia Encina, Tatiana Luna y Alfredo Bonini, en el elenco que secunda a los actores centrales.



Gustavo Alderete diseñó un apropiado vestuario, funcional y adecuado.  Y el escenario está muy bien aprovechado por la escenografía y las luces creadas por Gabriel Bezus Espinosa, en torno a un andamiaje que, eficientemente, cumple diversas funciones.  



Sádica, ¿quién rompe el silencio?, es un esfuerzo muy valorable, con temas que al salir del teatro, siguen sonando en la mente de los espectadores. El binomio artístico que conforman  Nicolás Pérez Costa y Nacho Medina, continúa creciendo, y sabemos que vamos a seguir escuchando de ellos y de sus éxitos, por largo tiempo.

© Osvaldo Sabino, 2011


Libros, letras, puesta en escena y dirección general:
Nicolás Perez Costa



Música original, orquestaciones, arreglos corales y dirección musical:
Nacho Medina

Ficha Artística:
Marques de Sade Nicolás Perez - Costa Constance Gabriela Bevacqua
Coulmier Nicolás Guriani - Nadine Ana Rodríguez
Timoteo Agustín Perez Costa - Actriz Eugenia Encina
Donna Tatiana Luna - Cristoforo Alfredo Bonini
Autoridad Carlos Miceli - Doctora Carla Liguori
Ensamble:
Eric Baez - Fabio Camino - Ignacio Coga - Elizabeth Cooke - Jonathan Esquivel
Gabriel Espinoza Bezus - Mariana Guazelli - Guadalupe Halfon - Juan Pablo Keuz Daniela Miscusi - José Ignacio Nualart - Cristian Pantalani - Carolina Perrota
Marcelo Rosa - Valeria Ruggiero - Iara Sarmiento - Nicolás Strucelj
Músicos
Nano Levy Bass - Manuela Aguirre - Ezequiel Moyano - Nacho Medina
Coros:
Andrés Espinel - Mercedes Benítez - Maricel Ramírez - José Luis Bartolilla

Ficha técnica:
Coreógrafo asociado: Agustín Perez Costa
Asistente de dirección: Nahuel Saa - Nicolás Contardi
Montaje y entrenamiento en altura: Gabriel Bezus Espinosa - Agustín Perez Costa
Asistente coreográfica: Aldana Queirolo
Entrenamiento vocal: Lorena Benítez
Diseño de vestuario: Gustavo Alderete
Realización de vestuario: Ivana Perelmuter, Natalia González, Margarita Maluf
Diseño de espacio escenográfico: Gabriel Bezus Espinosa
Efectos especiales: Jorge Caruso
Prensa: Duche y Zárate
Diseño gráfico y fotografías: Daniel Ezequiel
Coordinación general: Nahuel Saa
Producción ejecutiva: Emiliano Miguez - Nahuel Saa
Asistente de grabación en estudio: Mercedes Benítez
Asistente de dirección musical: Nano Levy Bass - Manuela Aguirre
Mezcla y grabación: Nacho Medina

¡SADICA!
¿Quién rompe el silencio?

Martes 21hs. - Localidades: desde $35
TEATRO EL CUBO
Pje. Zelaya 3053, Abasto - 4963-2568
www.cuboabasto.com.ar
Contacto de Prensa:
Duche y Zárate
4522-2562 / 15-5808-1043
prensa@duchezarate.com.ar
www.duchezarate.com.ar
www.myspace.com/duchezaratemusica


Martes 21hs. - Localidades: desde $35
Teatro El Cubo
Pje. Zelaya 3053, Abasto - 4963-2568

______________________________________________

viernes, 28 de enero de 2011

Edda Díaz,
Mi reina, amorcito corazón




La nada fácil tarea de ser la "Reina del Café Concert"

Por Osvaldo Sabino

Muchas veces el éxito hace que los artistas pierdan su frescura inicial y olviden sus raíces.  Otras, se encasillan en el mismo rol con el que triunfaron y no evolucionan.  Son fórmulas que, tarde o temprano, aburren al público.  Conocemos muchos casos que han pasado a la historia a causa de esas dolencias. Sin embargo, hay otros artistas que logran la magia de evolucionar sin jamás traicionar sus orígenes sacrificándolos en pos de un éxito efímero que sólo les aporta los famosos minutos de fama de los que hablaba Andy Warhol. 


Este es el caso de Edda Díaz, una artista que, a lo largo de sus casi cuarenta y cinco años de carrera, siempre ha sabido ser “orgullosamente humilde”, combinando su talento inagotable con la constante evolución escénica que tanto espera la audiencia.  


Su última creación, “La Nancy”, el personaje que encarna en el unipersonal originalmente concebido por Beatriz Mosquera, Mi reina, amorcito corazón, es un claro ejemplo de lo que puede alcanzar una mujer totalmente comprometida con el arte y con la vida.  La magia de Edda Díaz, rescata del anonimato a este ser al que muchos reconocemos al verla en el escenario; una señora de su casa que nos muestra su vida, sus avatares diarios, su conformismo con las desgracias con las que la golpeó el destino.  “La Nancy” acepta todas las adversidades con una sonrisa, y sigue adelante manteniendo la comedia de la lucha diaria cambiando sus  máscaras para cubrir el dolor.  La audiencia sigue su relato con una sonrisa que pronto se confunde en una mueca de sorpresa ante  la conmoción que se desprende del subtexto:  la historia de la chica de barrio que encuentra a su príncipe azul en un baile, que cristaliza el sueño del vestido blanco y la boda conveniente unidas en una sola persona, y una felicidad que sólo dura unos días para luego tener que mantener la apariencia sonriendo con una amarga resignación que la ayuda a soportar la trampa en la que ha caído y de la que, por años, no logra huir por sí sola.


En, Mi reina, amorcito corazón, el humor es una presencia constante que enmascara la tragedia de todos los días, la que muchas mujeres viven puertas adentro de sus hogares, un círculo en el que caen sin darse cuenta y en el que quedan atrapadas sin saber cómo escapar de él.  Lavar, planchar, limpiar, criar hijos, cuidar parientes enfermos, estar siempre dispuesta a ser el objeto de placer de su marido, y también la bolsa donde éste va a descargar sus frustraciones, su amargura con la vida que le negó el destino para el que lo habían preparado.


Mi reina, amorcito corazón, es un durísimo juego teatral de complejidades en el que Edda Díaz invierte la risa y la tragedia mezclándolas sutilmente.  Su inagotable creatividad logra que, en ningún momento, “La Nancy” caiga en la trampa del cliché o de la victimización facilista, y aúna en ella a todas las mujeres golpeadas mostrándoles una ventana de esperanza que se abrirá gracias a la intervención de “la Pochi”, una amiga omnipresente que la empuja a enfrentar la horrible realidad de su vida.


En esta nueva entrega, una vez más, Edda Díaz mantiene viva la llama del Café Concert con un unipersonal que, como tantas veces lo ha hecho, es una de sus más memorables interpretaciones.  A lo largo de ochenta minutos, transporta al público a través de un laberinto en el que la mayor constante es la confusión entre el drama y el humor, el desasosiego y la risa, la trampa y la liberación. La fuerza interpretativa de esta gran dama de la escena, logra que la ovación final no sea sólo para ella, sino también para todas las muchas mujeres víctimas de la violencia domestica que viven en la piel de “La Nancy”, Mi reina, amorcito corazón


“Chiquitita como es”, Edda Díaz continúa creciendo con cada nueva puesta, haciendo honor a esa corona que se ha ganado y que sigue firme sobre su cabeza, honrando el título de nobleza teatral que le ha otorgado el público, la nada fácil tarea de ser  “la reina del Café Concert”.

 
© Osvaldo Sabino, Pressenta.com.ar

Fotos de ©JAVIER FUENTES y NICOLÁS FERNÁNDEZ
FUENTES 2 FERNANDEZ PHOTOGRAPHY 

www.happ-fotos.com.ar

EDDA DIAZ en 
MI REINA AMORCITO CORAZÓN
de Beatriz Mosquera - 3º temporada
Sábados de enero y febrero, a las 22hs. - $40

Unipersonal sobre la violencia familiar:  
Risas, sonrisas cómplices, llantos y ternura, todos los estados posibles que un actor puede pasar y un público puede acompañar, exquisita obra de grotesco argentino.
LA MANZANA DE LAS LUCES
PATIO MARIANO MORENO
entrada $40.- / jubilados y estudiantes $30.-
Perú 272 - Cap. Fed.

martes, 18 de enero de 2011

Diario "Z"
Martes 18 de enero de 2011

El teatro en 2010: 

menú internacional y a la carta

Casi ochocientos espectáculos y más de medio centenar de estre­nos.
Amantes de cifras y can­didaturas Guinness aplaudirán el aserto para con­cluir que la Buenos Aires bicentenaria es soberana en cuanto a estrenos mundiales de teatro de todos los géneros. Frente al apabullante índice, una mesa de café basta para descubrir que no todo lo que reluce es oro (o plata, por lo de "Buenos Aires, la Reina del...").

Pero desde una visión u otra, la verdad es que la cifra impresiona y permite aseve­rar que el teatro en esta capital argentina y latinoamericana goza de envidiable salud. Habrá que aclarar también que frente a las marquesinas hiperproducidas de Corrientes y aledaños es imposi­ble dejar de sumar y destacar a los modestos carteles de más de un centenar de salas (con capaci­dad de hasta 300 espectadores). Destacar decimos ya que esos teatros de cámara en conjunción directa con numerosos elencos independientes -con el apoyo indispensable de la Ley Nacional del Tea­tro y una serie de becas y subsidios concordantes- pueden ensayar y estrenar sus propios proyectos y poner de relieve el trabajo de autores relevantes y, especialmente, el de aquellos nacionales de todos los tiempos.

Empezando por el final, los doce nombres y la ca­lidad seleccionada para la nueva versión del Festival de Teatro CABA2010 nos exime de comentarios. Nos permitimos, sin embargo, destacar dos de imprescin­dible visión: Ala de criados (Mauricio Kartun) y Muaré (Natalia López-Marina Quesada).

La puesta en escena de piezas de nuestros propios autores, clásicos o actuales, remozados o respetados al pie, renovó nuestra creencia en un teatro que nos represente. Alberto Vacarezza, Armando Discépolo, Julio Sánchez Gardel y Florencio Sánchez se sumaron -entre muchos otros- a Griselda Gambaro, Roberto Cossa, Diego Manso e Ignacio Apolo.

Las buenas y no tan buenas traducciones, las adaptaciones, las versiones libres y libérrimas y hasta las copias encubiertas de algunos clásicos subieron a escena con mayor o menor éxito. Des­filaron, entre muchos otros, un empalidecido Cal­derón (C. Bieito), un Ibsen enaltecido (Zorzoli), un estupendo Lorca "intervenido" (J. Gené), un desangelado O'Neill (V. Cosse), un Miller conmove­dor (Tolcachir) y hasta un acriollado Valle Inclán (M. Barreiro).

Los extranjeros contemporáneos establecidos como Arthur Miller, Samuel Beckett, Yazmina Reza, y Neil Simon y los menos conocidos entre nosotros, como Jon Fosse y Lutz Hubner, subieron a escena en más de una sala y hasta con más de un título.

Españoles como los del grupo La Zaranda (G. Campuzano, Paco Sánchez, etc.) y latinoamericanos, como el clown-show de Caíllo Cru dejaron una im­pronta inolvidable. Otros como Rodolfo Santaña (Ve­nezuela) y Enrique Buenaventura (Colombia) tuvieron su primer idilio con nuestra Ciudad.

En el rubro unipersonales -tarea muchas veces vilipendiada- tuvo, entre varios otros, a tres dignísi­mos exponentes de distinto género: Osqui Guzmán (El Bululú), Juan Pablo Geretto (Yo amo a mi maestra) y Virginia Innocenti (Dijeron de mí).

Las obras con directores tan diferentes y dispares como Mauricio Kartun - un independiente consagra­do- y el empeñoso José María Muscari fueron res­puesta popular para quienes se preguntaban qué ver. Daulte, Veronese, Spregelburd y Tantanian -muchas veces directores, autores y hasta actores- aseguraron su trabajo renovador o innovativo.

El género "teatro musical", que tuvo como pri­mer exponente local notorio a Pepe Cibrián Campoy -cuyo Drácula cumplirá 20 años-, alcanzó calidad in­ternacional y un repartido apoyo del público. El imán de La bella y la bestia pudo lo que no logró la buena propuesta de Sweeny Todd. Souvenir fue un logro especial de Karina K y Gonzalo Demaría hizo un hilaran­te autosacramental, La anticrista, que terminó siendo obra de culto.

El teatro de género y resistencia fue variado en propuestas y calidad: Enmudecer la lluvia, PresXs, Pe­rra que ladra a la Luna, Quiero pasar una tarde con Franco y Carnes Tolendas estuvieron entre las más vis­tas.  

Premios y distinciones de distinto orden sirvieron para alentar y/o discutir méritos y deméritos de una actividad que parece haberse potenciado en todos los niveles: los actores, los autores, los directores, las salas, el público. Dejamos rubros y nombres en el tin­tero. Sucesivas notas nos permitirán ampliar este aná­lisis.

Volviendo al título: es un placer para los amantes del teatro tener una opción que muchas veces es un auténtico menú a la carta.

(c) Jorge Paolantonio, Redacción "Z"

lunes, 10 de enero de 2011

Serenata Para La Tierra de Uno

María Elena Walsh 1930 - 2011... y la eternidad...

Composición: María Elena Walsh
 
Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos,
porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón.
Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Para sembrarte de guitarra,
para cuidarte en cada flor
y odiar a los que te castigan, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

miércoles, 5 de enero de 2011

Presentación de la novela ganadora del Premio Odisea de Literatura 2010, Tres Noches, de Rubén Mettini Vilas



DESTRAVARTE 2010: 2do Encuentro de arte trans de Buenos Aires
MISILES CONTRA LA DISCRIMINACIÓN
Por Jorge Paolantonio, de la redacción de Z 



Destravarte en su versión 2010 tuvo-con obras dirigidas por Martín Marcou y Osvaldo Sabino-un  excepcional cierre en lo que hace a la actividad teatral dentro de la exitosa muestra que se desarrolló entre el 13 y el 15  del corriente en predios de nuestro Centro Cultural  Caras y Caretas, bajo la coordinación de  Mosquito Sancineto.

Hablar de transgénero en teatro es internarse en una zona donde la discriminación y el prejuicio deben borrase aún cuando ambas sean motores de una conflictiva que trasciende la posmodernidad y tanto otro rótulo. Esta complejidad surge para instalarse cada vez con más fuerza en los escenarios del mundo ya que, más allá del hecho teatral en sí, [nos] ayuda a reflexionar y entender sobre cuestiones que por centurias y hasta hace poco eran parte de lo acallado por ley, dicho en voz baja en las familias, desdeñado por las elites de la moralina fascistoide, castigado con la muerte y obliterado por los fundamentalismos religiosos, y blanco de artillería de todo tipo y de cuanto medio se propusiese versar bien o mal, con morbo o sin él, sobre la temática.
Martín Marcou

Quiero pasar una tarde con Franco, escrita y conducida por el joven Martín Marcou, exhibe un desfile de creaturas neuróticas cuya inestabilidad física y psíquica no logra desbaratar las raíces fuertes de un enamoramiento bien plantado. Valentino [Marco Gianoli] invita a merendar a Franco [Hernán Lettini] y, consciente o no, pone sobre la mesa un ‘pack’ que incluye algo más que una variedad agridulce de galletitas. Tras un imperdible diálogo sobre las mismas, se corporizan personajes que, con inteligencia, el autor-director utiliza para tejer una conflictiva que ilustra y pondera sobre el amor y sus circunstancias mediatas e inmediatas. El aire romántico sobrevuela una colección de diálogos infernales y atrapa al público que suspira por un final que llega y rescata la idea de felicidad.  El elenco luce parejo y las verosímiles actuaciones de Gianoli y Lettini  aunadas a la versatilidad de Puchi Labaronnie [en el rol de la madre de Valentino] subrayan la calidad de un texto con altibajos en la dramaturgia pero efectivo en cuanto a su función primordial: entretener y reflexionar sobre hechos que, afortunadamente, han dejado de ser tabú.   


Presxs de la Vida [con ‘x’ ya que no marca género] es una serie de monólogos articulada por el reconocido Osvaldo Sabino sobre idea de Daniela Ruiz. Cinco transexuales en situación de cárcel desfilan sus historias frente a una platea que va de la risa a la emoción con la misma frecuencia que las creaturas escénicas narran superficie y estratos de su problemática individual. La cotidianeidad de estos seres en prisión pasa a un segundo plano en tanto cada uno despliega el meollo de sus historias. Estas parecen  tomadas de una antología de clisés del amarillismo y, sin embargo, son historias reales de vida donde el género y la resistencia brillan con una luz que se revela especialmente en el conjunto. La ambición, la pasión enfermiza, la xenofobia, la envidia, la competencia desleal, el desamor, el abandono, la soledad, el transcurso del tiempo: todo ello pasa por lo dicho en escena donde un cierto quietismo permite una escucha efectiva. 
 Osvaldo Sabino
 El director vehiculiza sin efectismo ni afectación  la narración de sus ‘presxs’: Lucía Escobar, Paula Polo, Belén Ponce, Sayuri Salazar y Delfina Bianco; en consecuencia, la línea dramática fluye con el impacto oportuno y la emoción puntual. Una obra reveladora en la que la lucidez de Osvaldo Sabino dispara certeramente contra la discriminación y el oscurantismo.

Belén Ponce-Delfina Bianco-Sayuri Salazar-Lucía Escobar-Paula Polo





viernes, 3 de diciembre de 2010

Presxs de la vida,
escrita y dirigida por Osvaldo Sabino
Gran obra, con un elenco con mucho potencial

Dolor en el símbolo del horror. Dolor que se transforma en esa experiencia formidable que es Prexas de la vida, la obra escrita por Osvaldo Sabino, que se presentó en el marco de las “Jornadas por la Diversidad”, en el Centro Cultural de la Memoria Histórica Haroldo Conti (en la ex ESMA).

La historia de seis personas trans, fuera de la sociedad no sólo por su identidad sino también por ser estar presas. Presas de ellas mismas, incluso.

Iba a verla con bastante prejuicio. Pensé en encontrar la típica obra reivindicativa, de drama carcelario. A los 3 minutos de la explosiva apertura se fueron todos mis tópicos mentales a casa.

El texto es emocionante, durísimo, bordea la completa tragedia, pero los toques necesarios de humor son el oasis esperado para aguantar la dolorosa catarata de imágenes y monólogos de Lucía Romina Escobar, Paula Polo, Daniela Ruiz, Belén Ponce, Delfina Bianco, y Sayuri Salazar. Ellas, despojadas, oscuras incluso en su ropa, su voz, su historia, iluminan el escenario con tan sólo las largas cabelleras y seis historias de amor y muerte. No son sólo asesinas, o traficantes, o ladronas. Ellas son amantes, protectoras, soñadoras, turras, ingenuas, ambiciosas.

El perfil tan claro las humaniza.

Hay amor ante todo desesperado, para aferrarse a quién quieres (la mejor, Paula Polo);  hay rencor en la autoritaria e inmensa Peque de Daniela Ruiz; hay ingenuidad absoluta en Malibú (para mí una de las mejores performances) a cargo de Lucía Romina Escobar, y hay verdadero teatro en el monólogo de a dos entre Belén Ponce y Delfina Bianco; Sayuri tiene una presencia sin fisuras en la Peruana que todas maltratan (en la diversidad también se discrimina), pero le aconsejaría que no se traslade tanto por el escenario: su pelo azabache y su personaje son suficientemente fuertes como para necesitar tantos movimientos.

Osvaldo Sabino ha luchado por sacar lo mejor de cada una de las actrices e indudablemente ha salido exitoso. El melodrama es peligroso cuando está en manos inexpertas, y no es precisamente este caso.

Para corregir: la puesta con los mini monólogos de final de la obra. No hace falta que lleven y traigan las sillas, a la tercera ya estamos agobiados por esos pocos segundos que se nos corta la emoción. Tal vez podrían utilizar una misma silla y que el traslado sea de las actrices solamente.

Y, creo que la dureza de Daniela Ruíz no necesita de tanto volumen de voz, una buena película de Alba Mujica la ayudaría a redondear maravillosamente su personaje.

Gran obra, con un elenco con mucho potencial, y que ojala se haga un lugar en la cartelera porteña del 2011. Nos lo deben.

© Gustavo Pecoraro, para “El Vahído”
Fotos: Germán Díaz

 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Tortita de manteca
Un verdadero tour de forcé de Martín Marcou,
con Checha Amorosi, Valeria Actis,
y el elenco de Teatro Crudo


Espero que aunque se viene anunciando “la última función” de Tortita de manteca de Martín Marcou, sólo estén refiriéndose a la temporada 2010.  Estoy convencido de que hay mucha gente más que quisiera, y debiera, verla.  No creo que hasta la fecha, el teatro argentino haya tocado el tema lésbico, el amor y el desamor, la realidad de un mundo que para muchos es completamente desconocido, con el respeto artístico que lo ha hecho Marcou.

A través de los mismos personajes, impecablemente interpretados por Checha Amorosi y Valeria Actis, Tortita de manteca nos permite ir descubriendo, por medio de sus monólogos simultáneos, qué se siente momentos antes del reencuentro con una pareja que ha quedado trunca.  Las palabras de los dos personajes, que van desnudando su interior frente a la audiencia, nos permiten ir construyendo el pasado y el presente de estas dos mujeres que en algún momento fueron pareja.

Tortita de manteca se desarrolla en dos tiempos: la previa al encuentro, y el encuentro en sí.  En la primera parte vemos lo que ellas mismas perciben, y sabemos que siempre la percepción es muy diferente a la realidad, se idealiza, se redimensiona, es selectiva.  En cambio, cuando finalmente se da el encuentro, todo sucede con la naturalidad de lo que pudo haber sido y no fue.  A pesar de la agresividad que surge como lógica consecuencia de la ruptura, la distancia, los reproches—cosas inherentes a todo reencuentro amoroso—el dolor de la pérdida es lo que, si bien subyace, está a flor de piel.

Todo el drama está basado en movimientos de danza.  La experta mano de Checha Amorosi, convierte la puesta coreográfica en un placer visual que complementa las escenas con una destreza que colorea fuertemente esa relación de la que sólo van quedando rastros cada vez más vagos.

Indudablemente, el balance que otorga el dominio escénico de Valeria Actis, es altamente destacable. La coordinación de las dos actrices, al presentar dos monólogos paralelos al mismo tiempo sin que el espectador termine confundiéndose, es un verdadero tour de forcé que pocas veces alcanza a lograrse en un escenario.

La mano experta de Martín Marcou, resalta en cada escena, en cada movimiento y, sobre todo, en el brillo del texto armado con su profunda responsabilidad social y política, su maestría autoral, y su magnífico mundo poético interior.

El marco que brinda el local de la Asociación Civil, Marlene Nueva Generación—una agrupación en la que, en su mayoría, se nuclean lesbianas adultas y de clase trabajadora—resulta una perfecta escenografía para la puesta.  Lo mismo que la breve participación espontánea de Valentina Ruiz Díaz (Miryam), la bar tender oficial de Marlene, que aporta más realismo a la puesta.

Una vez más, Martín Marcou, acompañado por el elenco de su Teatro Crudo, nos sorprende con una obra en la que se aúna lo mejor de las corrientes teatrales contemporáneas, para dar lugar a Tortita de manteca, un “melodrama o culebrón lésbico” (como el mismo autor lo define), al que pocos, o tal vez ninguno, aún se han animado. 

Queda una sola función (que esperemos no sea la última), ojalá muchos puedan verla, porque el buen teatro merece ser visto, alentado y apoyado.  Y el de Martín Marcou, entra en esa categoría.    

© Osvaldo Sabino, para Pressenta.com.ar, 2010

Tortita de manteca
Despedida definitiva. Última función 27 de noviembre a las 23hs
Marlene, Nueva Generación - Colombres 770. Boedo.
Localidades limitadas.
Tenés que reservar a:
reservas@teatrocrudo.com.ar


Ficha técnica
Actúan: Checha Amorosi y Valeria Actis
Maquillaje: Sol Osimi
Vestuario: Eleonora Boffi
Escenografía: Ana Paula Fort Caneda
Diseño de luces y operación técnica: Ariel Campos
Fotografía y edición de video: Leandro Martínez
Música original: Ezequiel Agüero
Bolero: Música Ezequiel Agüero, Letra: Martín Marcou
Versión "El pájaro vio el cielo y se voló" pertenece a Germán Díaz.
Voces en la lluvia: Lola Micucci, Mercedes Küref
Diseño Gráfico: Vanina Moreno
Asistente de producción: Esteban Fort Caneda
Asistente de Dirección: Ariel Campos
Dirección General: Martín Marcou

Tortita de Manteca participó de los siguientes festivales:

II Festival Internacional de teatro y danza Fintdaz 2008, realizado en Iquique – Chile, donde además realizó una función especial en la localidad de Huara.

I Festival de arte Queer- Arte Joven- que se realizó en el colegio Nacional Buenos Aires, del 27 de octubre al 2 de noviembre del 2008. Organizado por el Área de Estudios Queer de la UBA desde la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT).

Participó del evento de cierre de Diversa. Festival Internacional de cine gay lésbico trans de Argentina - Por respeto a la diversidad, en su quinta edición, que se llevó a cabo entre el 13 y 23 de noviembre del 2008.

Se presentó en el festival Generarte, organizado y producido por: Joana Ruival (Portugal) & Elena Marcigot (Italia), promovido por el instituto social y político de la mujer – ISPM (argentina). Abril 2009 – Centro Cultural Defensa.

Formó parte del 1º Encuentro de Teatro Minimalista organizado por la compañía teatral El Péndulo y la Municipalidad de Villa General Belgrano, Córdoba, Argentina. El evento se llevó a cabo los días 13 y 14 de junio del 2009.

3º Festival de teatro Lesbico Gay Trans - Resistencia - Chaco.

martes, 23 de noviembre de 2010


B r i l l o s a
El talento de Martín Marcou
en un fascinante despliegue. 
Un verdadero esfuerzo del teatro contemporáneo.




En estos tiempos, hablar de la “generación teatral sub 35”, y omitir el nombre de Martín Marcou (32), me suena a una absoluta desinformación acerca de lo que acontece en los escenarios alternativos de Buenos Aires.  Por supuesto, no puede abarcarse todo en un sólo artículo, la cantidad de nuevos talentos es muy grande.  Pero, a mi juicio, el caso de Martín Marcou resulta en un fenómeno bastante único e imposible de pasar por alto.  Hace cuatro años que tiene su propia compañía, “Teatro Crudo, Teatro Visceral”, con un grupo de excelentes actrices y actores, escenógrafos, iluminadores, músicos, un ensamble fiel que lo acompaña en todos sus emprendimientos. Su producción es de un nivel sorprendente que se supera con cada nueva entrega, y sus puestas siempre prometen más, y nunca decepcionan. 

Brillosa—solamente con la publicidad boca a boca—está culminando su segunda temporada, a sala llena, en IMPA, FÁBRICA CULTURAL.  Es una comedia inusual, altamente provocativa, que penetra en la mente de un grupo de jóvenes mujeres aspirantes a artistas, a las que Marcou, enfoca desde diversos ángulos buscando abarcar el universo femenino.  Y el autor/director lo hace valiéndose de todo tipo de recursos, con los que logra crear un excelente collage de multimedia.  En él se destaca un muy cuidado video, dirigido por Leandro Martínez

En la superficie, y ya desde el momento cuando el espectador está en la antesala esperando ubicarse, todo parece un caos, recordemos que estamos en el interior de una fábrica recuperada, y el director la aprovecha en cada palmo de su estructura.  Comenzada ya la obra, la situación caótica va multiplicándose sin nunca llegar a desproporcionarse. Es evidente que cada detalle ha sido tenido en cuenta para que encaje en su lugar exacto y así  lograr un ensamble en el que vemos diversas formas teatrales contemporáneas que se superponen intermitentemente—teatro musical, performático, absurdo, ridículo, y más.  Martín Marcou logra ajustar está combinación valiéndose de la inversión de toda una serie de conceptos teóricos con los que juega constantemente.  Por supuesto, todo está apoyado por un grupo de actrices que recrean sobre sí mismas las obsesiones y frustraciones propias y de sus colegas.

“La jaula” es uno de los elementos centrales de la escenografía, el que contiene a las protagonistas y las conduce a hacer un dinámico juego confesional a partir del que va armándose el grupo.  Todas tienen intervenciones muy relevantes, pero es necesario destacar las intervenciones de Checha Amorosi y Valeria Actis, que aparecen en otras de las obras de Marcou, como Tortita de manteca.

Brillosa no puede catalogarse fácilmente—algo que el espíritu renovador de Marcou, que está en constante evolución, siempre logra. Nos confunde en cada nueva escena y, al final, uno tiene la certeza de haber presenciado la obra de un inquietante autor/director que no sólo nos ofrece un tejido de nuevas corrientes, sino un teatro nuevo, crudo, visceral, como el mismo lo define, un teatro que se arriesga y apuesta yendo más allá de lo que el espectador está acostumbrado a ver.

Las luces, la escenografía, el excelente vestuario, las actuaciones, son elementos que están todos en un mismo nivel, no hay nada que se destaque sobre algo más, todo impacta, todo deslumbra. Todos los “invitados especiales” que rotan cada semana, ofrecen lo mejor de ellos mismos para complementar la performance.  Y todo esto dentro del impactante marco del espacio del IMPA, tan meticulosamente aprovechado por Martín Marcou.

Brillosa nos hace respirar y celebrar la renovación del teatro.  Es un claro ejemplo de cómo la fragmentación de lo cotidiano puede convertirse en relevante, aquello que tanto hemos visto que pasamos a su lado ignorándolo.  Esa es la base del teatro de Marcou, lo vemos en cada una de sus obras, y esperamos que siga este constante crecimiento. La suya no es una obra pasajera, es el teatro que cambia al teatro, una obra inteligente, que sorprende al espectador, que progresa, que nutre, que perdura.   
    
© Osvaldo Sabino,Buenos Aires,  2010


BRILLOSA  
de MARTIN MARCOU
Viernes 21hs. - Entrada: $20 y $15
IMPA - LA FABRICA CIUDAD CULTURAL - 3° Piso SALA CORRUGADO
Querandíes 4290, esq. Pringles, Cap. Fed.- 4981 3730
www.brillosa.blogspot.com - www.impalafabrica.org.ar



BRILLOSA, Actrices desesperadas por actuar
9 actrices en una fábrica metalúrgica + 1 invitado por función.

¿Qué es Brillosa?
Brillosa es una fábrica de momentos intensos que acontecen dentro de una fábrica real. La obra este año ocurre dentro de una empresa metalúrgica recuperada por sus trabajadores, en medio de sus ruidos, sus olores y su mística. Algunas actrices se fueron, otras se quedaron, otras se probarán por primera vez como chicas crudas.
Vení a sacarlas de la jaula, que están desesperadas por actuar.


Elenco:

Valeria Actis - Checha Amorosi - Karina Ciaponi Jimena Civelli - Claudia Cuccioletta - Candela Reynoso Yara Ribas - Delfina Robles - Ana Rossi
Artistas invitados:
Sergio Calvo - Germán Díaz - Hernán Lettini
Gray Pop - Juan Sayes - Matías Tisocco
Dirección:
Martín Marcou

Ficha técnica:
Autoría: Martín Marcou
Maquillaje: María Sol Osimi
Vestuario: Eleonora Boffi
Asistente de vestuario: Cecilia Jazmin
Escenografía: Ana Paula Fort Caneda
Diseño de luces: Ariel Campos
Diseño gráfico: Vanina Moreno
Fotografías 2009: Leandro Martínez
Fotografías 2010: Sabrina Caamaño
Direccion de video clip: Leandro Martinez
Colaboración en el video clip: Gabriela Lacunza - Marcela Giménez
Colaboración general: Marcela: Jiménez - Gabriela Lacunza
Asistencia general: Esteban Fort Caneda
Asistencia de dirección: Ariel Campos